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Columnistas

¿Y tú haces lo correcto?

A casi la mitad de la población mundial se nos ha di­cho que nos quedemos en casa para reducir la pro­pagación del coronavirus. Muchos nos quedamos en casa para asegurarnos de estar a salvo y de proteger a nuestros seres queridos, así como dar oportunidad a los servicios de salud que puedan funcionar adecua­damente.

Si bien es cierto que parte de población debe con­tinuar con sus actividades laborales cotidianas, otros tantos están eligiendo seguir saliendo, visitando a los amigos y familiares, sin seguir las recomendacio­nes hechas por expertos en la materia y sin seguir los ejemplos de otros países que han pasado por esto.

Algunas investigaciones en la psicología moral del auto sacrificio nos pueden brindar un mejor panorama al respecto. El razonamiento que hay detrás de la decisión de salir o no a la calle es decir, el proceso cognitivo, esta sujeto a ciertos prejui­cios; el comprenderlos nos puede dar pistas sobre como manejamos esto de los sacrificios:

  1. El efecto de la moral en retrospectiva. Se cree que sólo determinadas circunstancias ame­ritan un sacrificio, generalmente sólo cuando se tiene la certeza del desenlace.
  2. El efecto de la fatiga moral. Tomamos muy diferentes decisiones cuando estamos cansados que cuando estamos mas frescos, por lo que es probable que no se pueda ver más allá (los ries­gos), de la necesidad inmediata (visita).

Ahora que entendemos algunos de los orígenes de la conducta, podemos empezar a tomar cartas en el asunto y reflexionar si efectivamente esa sa­lida o visita que tenemos planeada vale la pena.

Veámoslo desde otra perspectiva: Si no sali­mos, ponemos en riesgo el estar lejos de nuestros seres queridos, si salimos sin motivo de fuerza mayor, ponemos en riesgo nuestra salud y la de esos mismos seres queridos a los que extrañamos.

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