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“Jamás abandono a mis amigos”


Luis Antonio Vidal

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No pretende esta columna dar lecciones ni sermones de asuntos del corazón, pero hoy vale reflexionar entorno a la amistad since­ra, maravillosa virtud de los hombres de no­ble cuna.

En una de tantas andanzas, Don Quijote aconsejó a su fiel escudero nunca salir del co­razón de un amigo cuando al fin se haya lo­grado entrar.

Hoy, sin embargo, la amistad buena y du­radera anda en peligro de extinción. De la na­da aparecen en la vida supuestos amigos que cultivan la relación por conveniencia o inte­rés. Se van cuando el néctar del oportunismo ha satisfecho su codicia, su ego, su beneficio.

Ocurre en política, en el periodismo, en todas partes.

En el anecdotario nacional, se cuenta que Ja­cobo Zabludosky decía que prefería perder una noticia y no perder a un amigo, en alusión a su celosa secrecía ante cualquier confesión recibida de alguien con poder político que lo distinguía con su amistad.

El mejor libro de la historia nos ilustra “Cuando adquieras un amigo, pruébalo pri­mero; no te precipites en tenerle confianza. Porque hay amigos que lo son para su pro­pia ventaja, que no te acompañarán el día del apuro”.

Arremete Proverbios: “Hay amigos que vienen a comer contigo, pero que te dejarán solo el día del apuro. Esos serán compañeros tuyos en tiempos de prosperidad, más si vie­nen a menos se volverán contra ti. Un amigo fiel es un abrigo seguro; el que lo halla es co­mo quien halla un tesoro, nada vale tanto co­mo un amigo fiel ni hay balanza alguna que ´pueda pesar lo que vale. Un amigo fiel es un elixir de vida”.

Hace muchos años, llamé por teléfono a un amigo después de meses de no hacerlo. Le dije en tono de broma: “¿Por qué me has abandonado?”, y respondió con digna serie­dad: “Yo jamás abandono a mis amigos”.

Y en verdad, así es. Es un hombre gene­roso, de noble corazón en las buenas, en las malas y en las peores. No se necesita llevar la misma sangre para ser hermanos.

Cuide siempre a sus amigos, quiéralos, procúrelos, cultívelos. Es un don, una virtud, un elixir de vida.

 



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