EL CHAPUCERO

Periodistas 'profesionales' haciendo ridículos


Nacho Rodríguez

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Aunque tengan una larga trayectoria en la radio, TV o prensa escrita y presuman que son parte del “círculo rojo”, la mayoría de los periodistas “profesionales” -como ellos se describen a sí mismos- se han convertido en unos auténticos ridículos. Es insólito cómo el exteleviso Loret de Mola, que hace unos años se veía como el heredero de López Dóriga, haya escrito el mismo día que se aprobó el T-MEC en EU que México iba a una crisis económica. ¿What? Peor es que hace una semana Loret se llenó la boca señalando que en México se habían perdido medio millón de empleos y ahora el INEGI señale todo lo contrario, o sea que el desempleo en este mes rompió récord en los últimos 15 años. Para el colmo, el también llamado Lord Montajes escribió sobre las ¡fake news! al día siguiente que Florence Cassez anuncia una demanda por montaje con García Luna.

Así sucede también con otros periodistas que mantenían cierto nivel pero que con la 4T sencillamente lo han tirado a la borda, como Raymundo Rivapalacio, Denise Dresser, Salvador García Soto, Sergio Sarmiento, por decir algunos. Ya ni opinar sobre los traumados Ricardo Alemán o Pablo Hiriart, que más antiobradoristas no pueden ser. La verdad son pocos columnistas y/o conductores de radio o TV que pueden ser apreciados como objetivos o, cuando menos, con un sesgo editorial no tan marcado. Entre ellos podríamos nombrar a Julio Astillero, Alvaro Delgado y Carmen Aristégui, que cuando menos intentan mantener cierto equilibrio en el tratamiento de la información. Pero la verdad son la excepción.

Es increíble como la 4T tumbó a toda una generación de periodistas. La desaparición de la noche a la mañana del “chayote” dejó un gigantesco hueco en los análisis. La radio, TV y prensa los mantiene con suelditos de miseria, pero la verdad ya no influyen ni en el perro. Pero como sucede con la 4T, esta generación caduca de periodistas todavía no acaba de desaparecer mientras la nueva, sin necesidad de chayo, no acaba de nacer. En el ínterin, seguiremos viendo más y más ridículos de periodistas que añoran con sus días de gloria.   

 



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