EL COMEJÉN…T

‘¡El avión, el avión!’


Óscar Ariel Escalante Zapata

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Anoche me acosté preocupadísimo, pensan­do en las cinco opciones que tiene el gobierno de México para vender el avión presidencial, por lo que finalmente soñé que se decidieron por la rifa de 500 varos a través de seis melo­nes de cachitos de la Lotería Nacional.

Y aunque tampoco se vendieron como ‘ta­malitos de chipilín’, por los altos costos de mantenimiento y la crisis económica nacio­nal, si le entraron todos los funcionarios es­tatales de primer nivel y alcaldes de Morena de todo el país.

Todos ellos estaban pendientes cuan­do uno de los niños gritones anunció el pre­mió mayor, y como bien dice aquella canción que interpretó Pedro Infante: ‘Ay qué suer­te tan chaparra’, ¡zas! Que se lo va sacando el alcalde de Huimanguillo, Carmito Torruco, precisamente en el sexenio de los nota­rios. Carmito estaba como el Jibarito, loco de contento con su cargamento y cuando le en­viaron la aeronave a una improvisada pista de unos de sus ranchos, al verlo desde el cielo gritaba con singular y mexicana alegría: ‘¡El avión, el avión!’.

La escena me recordó la serie de televi­sión ‘La Isla de la Fantasía’, que vimos varios de los que pensábamos que este año iríamos a embolsar mercancías en algún súper, pero que no contábamos con que las iban a elimi­nar. Y mientras Carmito pensaba en disfru­tar el avión durante un año y luego venderlo, la envidia de los demás alcaldes se hacía pre­sente, pues Nidia lo quería para ver desde arriba, a quienes tiran basura en las calles de Cunduacán. También creció entre los fun­cionarios estatales, pues Pepe Toño lo que­ría para ‘fresear’ de Villa a Dos Bocas, y Paco Sánchez para pasear a toda la chamacada de Huimanguillo.

Finalmente ante la inseguridad que pre­valece, sobre todo en esa zona, los huachi­coleros quemaron la nave y ahí se acabó la envidia; el dinero de la rifa fue a los hospita­les, resultó insuficiente porque siguen esca­seando medicinas e insumos.

Ején: el sábado por la tarde detuvieron al líder ganadero Baltazar ‘N’ implicado en la condonación de los 30 melones a la UGR; antes de su detención se apellidaba Sánchez Fuentes. La pregunta obligada es: ¿Por qué no detienen a quien autorizó y condonó el préstamo?  

 



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