CASCARA AMARGA

Hacia una economía Moral (2 de 7)


Laureano Naranjo Cobian

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En marzo de este año a punto de terminar, el columnista del semanario Proceso, Agus­tín Basave, escribió: “también comprendo y comparto el rechazo al neoliberalismo (de AMLO), pero estoy consciente de que hay un entorno global que castiga a quienes se desvían de los cánones de la ortodoxia, y de que el fin del período neoliberal (habría que definir con precisión en que consiste, por cierto.)”. Pues no ha de ser muy difícil defi­nirlo, sobre todo aquí en México, donde se aplicó salvajemente. Quizás en otros paí­ses, esa ideología no haya sido tan brutal, quizá, adverbio de duda. Lo cierto es que en nuestro país fue una verdadera calamidad. Aquí se aplicó como un modelo económi­co que privilegió los intereses de las gran­des corporaciones nacionales y extranjeras por sobre el interés nacional, excluyendo a las grandes mayorías del pueblo mexicano. Nunca antes, ni cuando el periodo histórico conocido como el virreinato, se habían sa­queado tan intensamente las riquezas na­cionales. ¡Que cinismo y que cachaza!, de los que se hicieron pasar, logrando engañar a muchos, como gobernantes, siendo vul­gares impostores. “Durante todo el periodo neoliberal, que más bien fue un neoporfi­rismo, no hubo programas de desarrollo (pag.52) si no reparto de despensas y miga­jas. También dejaron de construirse obras y servicios públicos: agua potable, introduc­ción de drenaje, caminos rurales, vivienda popular, espacios deportivos, centros de sa­lud, hospitales, escuelas y universidades.” Criminalmente, se puso a remate el patri­monio nacional. Estuvieron a punto de pri­vatizar el Escudo Nacional. No lo hicieron por miedo no porque no quisieran. Nos re­lata con maestría y amenidad el Licenciado Andrés Manuel como el poder adquisitivo del salario mínimo se deterioró en seten­ta por ciento y es la causa principal de que el ingreso de los trabajadores sea uno de los más bajos del mundo. La pobreza y la mise­ria se multiplicaron con el malvado neolibe­ralismo que aplicaron los que solo merecen el sobrenombre de fantoches y gentuza apá­trida. En 2,458 municipios de México se pueden ver los daños causados por esta su­puesta ideología. El deterioro social está en toda la Nación. En el norte, en el centro, en el sur y sureste y sobre todo en los pueblos in­dígenas. En todas las regiones de México. Es que fueron 30 años

 



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