ANALISTA

Inversión extranjera


MBA. Ramsés Pech

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En México continuamos realizando una in­trospección sobre la forma en que debemos conducir la energía en el país; en el antes, aho­ra y no en el futuro. Estamos parados en la decisión de si todo lo tienen que realizar las empresas productivas del Estado ahora que empresas privadas en 2020 indicaron que en 2020 invertirían alrededor de 160,000 millo­nes de pesos de acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo en infraestructura.

Estamos de regreso a lo mismo que hemos hecho: construir sin planeación lugares para vivir, infraestructura, zonas de trabajo, par­ques industriales y todo aquello que requiera energía para poder realizar cada una de las ac­tividades que hacemos. Tenemos que hacer un freno entre lo importante y lo urgente, porque al día de hoy ambas cosas en esta línea de tiem­po están mezcladas creando una confusión so­bre el rumbo energético a tomar.

La pregunta sobre de dónde saldrá la nueva inversión para el país -ante una falta de flujo de efectivo circulante- incrementa para la indus­tria energética, ante la falta de un plan de largo plazo. Estamos contentos porque la Inversión Extranjera Directa (IED) preliminar ascendió a 26,055.6 millones de dólares, lo que re­presentó un incremento de 7.78% respecto a la cifra preliminar dada a conocer para el mismo periodo de 2018 (24,174.3 millones de dólares – mdd-). Pero de nuevo confundimos la totalidad con la particularidad del cómo la conforma di­cha inversión, que ayuda a incrementar el flu­jo de efectivo. La IED está conformada por:· Nuevas inversiones que en 2019 representa el 36.13% del total y en 2018 fue de 36.92%; no hubo incremento en valor absoluto.

· Reinversión de utilidades; la cual indica el aumento de capital de una empresa exis­tente en 2019 de 55.23% del total y en 2018 del 41.26%. Indica que las empresas tuvieron que inyectar dinero para mantener el negocio.

· Cuentas entre compañías; el intercambio de dinero entre empresas para realizar nego­cio en 2019 fue de 8.65% y 21.83% en 2018. Re­dujo el dinero entre empresas.

Ante el porcentaje real que representa del to­tal de nueva inversión, la realidad económica in­dica que: México tiene una percepción de espera por parte del mercado mundial para poder in­vertir en él y gran parte de ello afectará a la po­sible inversión que no entrará en al país en un corto a mediano plazo, que ayude a incrementar la infraestructura energetica del país y al mismo tiempo perdiendo la oportunidad de tener di­nero de bajo costo financiero, ante la disminu­ción de las tasas de interés entre los principales bancos centrales de diferente países. Ante es­to, México de nuevo dependerá del presupues­to 2020 para mantener una economía estable (sin crecimiento). Al depender de la recaudación que circule en el país del dinero que provenga de ley de ingresos aprobada recientemente y de la forma que quede distribuido el dinero el presu­puesto. Lo anterior ha sido el argumento de la caída del crecimiento del PIB, dada por diferen­tes análisis de fuentes financieras.

 



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