TELÉFONO ROJO

Inseguridad: los políticos pelean, los mexicanos la padecen


José Ureña

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El preámbulo lo dijo todo: La federación ex­hibió a los gobernadores –y Teléfono Ro­jo dio el avance la semana anterior- bajo un solo método. No asistir a las reuniones matutinas es un pecado a pagar con la de­nuncia pública y la desacreditación guber­nativa. No importa si son estados más o menos seguros –muy pocos por cierto: Yu­catán, Campeche…- o altamente peligrosos: Guanajuato, Veracruz, Tamaulipas…

Por ello cuando convocó el CNSP, varios de ellos vieron el tema con recelo.

O de plano criticaron la reunión por­que, temieron, simplemente venían a un linchamiento ante los medios y la nación. Pero asistieron. Recibieron la gratitud pre­sidencial porque, se les dijo, fueron funda­mentales para la aprobación y creación de la Guardia Nacional.

Es piedra angular del discurso sexenal, aunque sus elementos tengan órdenes de no disparar y en muchos casos sean atacados, secuestrados y moneda de cambio de gru­pos criminales.

ACUERDOS AL MARGEN

Pese a todo, se buscó cordura. Por ejemplo, el secretario Alfonso Durazo, les refirió la desconfianza en sus policías por falta de profesionalismo y honorabilidad.

Pero los convocó a la coordinación bajo una regla fundamental: o entre todos se ga­na la seguridad o todos pierden individual­mente. Como eso no distendió el encuentro.

El queretano Francisco Domínguez, presidente de la Conago, cuestionó el méto­do de simples reuniones.

El quintanarroense Carlos Joaquín completó la idea con otro elemento: ¿por qué no medir a los gobernadores conforme a los niveles de seguridad a sus respectivos estados? Al margen de los discursos hubo diálogos y compromisos.

Los norteños acordaron acciones para paisanos por vacaciones decembrinas.

-Todos esperábamos que se tocara el te­ma, pero no lo sacó el gabinete de seguri­dad. En consecuencia, ellos se coordinarán de acuerdo a sus regiones.

Ese sí es fruto maduro.

 



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