Entre Números

Un equipo llamado México


Mtra. Soraya Pérez

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En esta última semana del periodo legis­lativo, los Diputados Federales aproba­mos la llamada “Ley de Amnistía”. Como todos sabemos, esta fue una de las prome­sas críticas de campaña de mi paisano, el Presidente López Obrador. Sin embargo, ahora que esta es una realidad, habrá que ver si realmente se alcanzan los resulta­dos prometidos, algo que, en lo personal, considero que, al no ofrecer nada nuevo a lo ya establecido en nuestra constitución, no será posible.

Es importante notar que lo que la Ley de Amnistía pretende hacer es otorgar in­dultos a aquellos delincuentes que hayan sido procesados únicamente por delitos del orden federal, especialmente aquellos relacionados con el aborto, el robo sim­ple sin violencia, la sedición o el narco­menudeo. El argumento del Gobierno es que con esto se estaría ayudando a aproximadamente 300 mil personas que, por su situación económica, fueron orillados a incurrir en este tipo de delitos.

Como economista, no dudo que la si­tuación de pobreza de un individuo puede llevar a que este tome malas decisiones; no obstante, la realidad es que esta Ley no estableció nada nuevo, ya que actualmen­te existen mecanismos muy claros, como el indulto, establecidos en nuestra consti­tución; dicha facultad la tiene el Presiden­te de la República y no está acotada a una lista de delitos como es en el caso de esta Ley de Amnistía.

En otras palabras, el problema, nueva­mente, es que el Gobierno Federal no está siendo dispuesto a hacer su trabajo, ya que lo más adecuado hubiese sido que, en lugar de aprobar una Ley sin materia estructural, el Presidente se sentara a revisar caso por caso y ejerciera su derecho de indulto que le confiere nuestro marco jurídico.

Tras haber concluido un periodo le­gislativo más, es necesario hacer una re­flexión sobre lo que, como Diputados Federales, hemos alcanzado y lo que aún falta por hacer. Sin duda, esta Legislatu­ra se ha caracterizado por haber alcanza­do grandes cosas, sin embargo, para poder seguir avanzando, también tenemos que observar, aceptar y, sobre todo, corregir las malas decisiones que también se han tomado.

Hoy, más que nunca, nuestro país ne­cesita que nuestros gobernantes trabajen con sustancia, efectividad e inteligencia, así que hagámoslo, todos en equipo, un equipo llamado México.

 



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