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IEPCT, voraz y en desacato


Luis Antonio Vidal

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Como un rancho manejan los consejeros electorales el IEPCT de cuyo presupuesto se embolsan millones de pesos.

A su presidenta Maday Merino le ha va­lido un cáchuate la austeridad de la Cuarta Transformación. Pese a “la nueva realidad republicana” ni el gobernador logró recor­tarle el salario a los insaciables.

En 2020, el presupuesto del IEPCT será reducido en $57 millones. Doña Maday y camarilla ajustarán todo, menos los jugosos salarios superiores a los 82 mil pesos men­suales que devengan por hacer poco o casi nada.

Dinero y más dinero, mientras el pueblo noble y sabio atraviesa por el peor crisis eco­nómica de la historia estatal. ¿Se vale tanta avaricia? Pero si la voracidad no tiene lími­tes, la ilegalidad tampoco.

Hace unos días, el TEPJF dio palo a las argucias del director de administra­ción, Juan Manuel Segura, y del secre­tario ejecutivo, Roberto Félix, quienes operaron para alterar el organigrama de la Contraloría Interna. Bajaron de catego­ría a los funcionarios ahí existentes para reacomodar a una incondicional de nom­bre Alicia.

Se les cebó el truco y la Sala Superior or­denó restituir percepciones a los afectados, pero el IEPCT se niega a ejecutar la resolu­ción. Si no cumplen la sentencia entrarán en desacato sancionado hasta con inhabi­litación y destitución para Segura y Félix, caporales del rancho de doña Maday. Ya ve­remos si se pegan un tiro en el pie.

 

La Morralla

“A veces nos ha fallado la comunicación”, dijo ayer el gobernador Adán en el confe­sionario respecto a los tropezones del pro­grama “Adiós a tu deuda”.

Ha sido “una inadecuada comunicación de nuestra parte”, reconoció *** Amistad que no se refleja en la nómina, no es amis­tad, reza un dicho. Por ello don Enrique Priego verá incrementado el presupuesto del TSJ al pasar de $500 millones en 2019 a más de $800 millones en 2020. Hermoso cariño *** Hasta mañana.

 



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