ENFOQUES

Tabasco, centro energético


Héctor Dagdug Rangel

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El anuncio del descubrimiento de un yacimiento petrolífero en Tabasco no es asunto menor. A nadie escapa que la economía aún depende en buena medida de la producción y exportación de petróleo como fuente de divisas y para apuntalar el desarrollo; luego entonces, es momento de “subirse al tren” ofrecido por esta coyuntura que posibilita financiar, sin incrementar la deuda externa, el crecimiento de México en el mediano plazo, elevando el nivel de vida de los habitantes, mejorando la atención de la salud, programas de educación y capacitación, expansión de la infraestructura y más vivienda. Por otro lado, este descubrimiento reforzará la posición de nuestra entidad en la estrategia del Gobierno Federal para la recuperación de la capacidad productora del país, lo cual atraerá grandes volúmenes de inversión tanto pública como privada, cuya primera repercusión directa deberá ser el incremento en los índices de empleo derivados no sólo del crecimiento de la planta industrial, comercial y de servicios instalada, sino del arribo de nuevas unidades productivas relacionadas directa o indirectamente con el sector hidrocarburos. Estos deben ser tiempo de mejoría, más aún porque las políticas del gobierno estatal en materia energética van de la mano con el apoyo y la prioridad que, desde la Presidencia de la República, se le otorga al sureste de la república con especial énfasis en Tabasco al haber sido elegido sede de la nueva refinería en Dos Bocas, obra que desde hace unos meses comenzó a mover la economía local en las áreas de transporte de materiales, hotelería, alimentación y algunas ramas de la industria metalmecánica estatal. Es verdad, aún falta que esa inversión alcance el resto de los sectores productivos; sin embargo, no podemos dejar todo a las autoridades federales y estatales, el empresariado organizado debe proponer y sumarse a los grandes proyectos de manera entusiasta y responsable.  

 



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