TELÉFONO ROJO

Apaguen motores: no habrá T-MEC decembrino


José Ureña

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Estados Unidos ejerce varias diplomacias con Méxi­co. Está la oficial, de saludos y palmadas para alegría de Palacio Nacional.

La personal de Donald Trump, enfocada a amena­zar, exigir, forzar e hincar al gobierno mexicano cuan­do así lo quiere.

Fruto de ella es el cumplimiento de su amenaza –de una u otra forma México pagará el muro- con el destino de miles de efectivos militares, migratorios y de la Guardia Nacional (GN) para frenar extranjeros.

Y una más paralela.

Esa de mensajes, diálogos informales, intercam­bios de opiniones y a veces hasta de notas diplomáti­cas pero sujetas a confirmación.

Por ahí se adelantan desde amagos para ajustar gravámenes a las exportaciones hacia Estados Unidos hasta desesperanzas.

De esa manera la autoridades mexicanas tratan de adivinar por dónde viene la jugada de Washington y ahí afecta todos los campos.

Cabe todo: ecología, política económica, arma­mentista, financiera, armamentista, proteccionismo comercial…

Hoy es nuestro tema.

TAL VEZ NI PARA 2020

La administración de Donald Trump vive horas difí­ciles.

Más allá de su mala fama internacional –díganlo si no Emanuel Macron, Justin Trudeu y demás- y la amenaza de proceso de destitución (impeachment) de los demócratas, está la falta de control republica­no del Congreso.

Y de los votos demócratas depende la ansiada aprobación del Tratado México-Estados Unidos-Ca­nadá (T-MEC).

Un año en ascuas.

De nada sirvió el servilismo mexicano, pues el Senado de la República lo aprobó como era la instrucción sin respuesta de Washington y Ottawa.

Aquí está la nota:

A la Ciudad de México llegaron, por distintas vías, no­ticias desfavorables sobre el futuro de ese tratado.

Unas provienen de Nancy Pelosi, la poderosa líder demócrata de la Cámara de Representantes, quien no está dispuesta a abanderar esa votación.

Y la otra del Departamento del Tesoro, donde por las circunstancias políticas no ven condiciones para asegurar su cumplimiento.

Como todo lo enredan el impieachment y la pola­rización electoral, tal vez el T-MEC se vaya hasta des­pués de las elecciones de noviembre.

O, peor aún, hasta después de la toma de posesión del próximo presidente de Estados Unidos, sea el re­electo Donald Trump u otro.

Esto ya lo saben en ambas alas de Palacio Nacional y las dos tiemblan.

‘ESTÁ USTED SERVIDO’

1.- El lunes 25 de noviembre anunciamos la elección de Margarita Ríos-Farjat como ministra de la Su­prema Corte de Justicia de la Nación en los siguien­tes términos:

Será Ríos-Farjat y Rosalinda López va al SAT. On­ce días después podemos afirmar: está usted servido.

O parcialmente servido, porque atrás viene la elec­ción de Rosalinda López Hernández como pre­sidenta del Sistema de Administración Tributaria (SAT). Así se cumple la orden de ya saben quién por­que él no acepta desobediencias y Ricardo Monreal sabrá cómo la instrumenta.

2.- La visita de la dirigencia magisterial a Palacio Nacional tiene muchos significados.

El primero es el apoyo del comité de Alfonso Cepeda para garantizar el respaldo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a la reforma del actuar régimen.

 



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