CURUL 36

Un hombre en desgracia


Leobardo Pérez Marín

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Como dirían las sagradas escrituras, en aquellos tiempos, cuando eran momentos de definiciones políticas, Juan José Mar­tínez Pérez, decidió no seguir a los pe­rredistas que se mudaron a Morena, con quienes había caminado y quienes le habían enseñado el arte de hacer política. No hizo caso, por el contrario los combatió acusán­dolos de traidores y desleales; se engallo ba­jo la protección de un gobierno estatal que ya encabezaba Arturo Núñez Jiménez. No quiso empezar de cero y vio en la admi­nistración pública estatal la oportunidad de regresar a vivir del presupuesto.

Llegó a ser el presidente del Consejo Po­lítico del PRD y al mismo tiempo desde el 2015, director del Instituto Tecnológico Su­perior de Comalcalco.

Empezó Martínez a cambiar, ya no era el humilde perredista, ahora era el funcio­nario educativo, el que hizo negocios con Sernapam para que bajaran 120 millones de pesos, con el compromiso que sembra­rían 50 mil hectáreas de arboles frutales y maderables, además de desazolvar una are­nera y drenes en el municipio de Centro, el cual era controlado por su amigo, Gerardo Gaudiano Rovirosa, a quien impulsó den­tro de su partido para que fuera el candida­to a gobernador y luego para que ganara las elecciones estatales.

Sin embargo, la suerte no le sonrió y perdieron todo, por lo que no iba a tener a nadie que evitará que en los meses si­guientes que revisarán las finanzas del Tecnológico, y fue como el Organo Supe­rior de Fiscalización (OSF) no tuvo otra opción que decir la verdad, en esta insti­tución educativa había habido un fraude mayúsculo, las cuentas no cuadraban y te­nían que iniciar sanciones.

Hoy los tiempos cambiaron, la 4T de Morena no perdonará actos de corrupción, pero políticamente tampoco a los que en el pasado les metieron el pie y los acusaron sin fundamentos.

Hoy Juan José Martínez Pérez, en­frenta una demanda penal por un presunto desvió de 120 millones de pesos; la justi­cia le negó el amparo y ahora, solo le queda contratar un buen abogado. Pero, ¿Dónde están los amigos de Martínez?, hasta Ri­cardo Fitz Mendoza, con quien coordino la campaña a gobernador de Gaudiano lo desconoce, así como Judas a Jesús.

 



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