ENFOQUES

Pemex, prolongada demora


Héctor Dagdug Rangel

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Si bien puede entenderse que Petróleos Mexicanos este revisando posibles actos de corrupción en contratos suscritos durante la pasada administración, demorar en exceso el pago a sus proveedores constituye un gran desacierto, pues al cerrar el portal electrónico para ingresar facturas imposibilita, o por lo menos retrasa más, el pago de sus compromisos. La dilación mantiene a miles de pequeñas y medianos empresas en un estado de crisis, debiendo decirse que estas últimas generan 72% del empleo nacional y 52% del Producto Interno Bruto, de tal modo que, de persistir semejante retraso, podría llevarlas a la bancarrota, hecho que representaría una especie de traición al empresariado junto a un brutal golpe a cientos de miles de trabajadores. No se pide pagar contratos en los que se hayan detectado irregularidades; sin embargo son temas distintos porque desde luego puede y debe revisarse lo que deba ser revisado, pero ese ejercicio no debe afectar la generalidad de los contratos, tampoco debe usarse tabla rasa con todos sus proveedores o prestadores de servicio. Es preciso, urgente diríamos, que desde la Presidencia de la República se instruya a su director general para atender de manera inmediata y efectiva esta situación dado que no se están pidiendo canonjías o graciosas concesiones, sino el pago de los trabajos u obras efectuadas en favor de Pemex; resulta injusto que esas miles de Pymes estén financiado el desarrollo o reposicionamiento productivo de la petrolera estatal y esta evada, irresponsable y ostentosamente sus obligaciones de pago. La llamada Cuarta Transformación debe honrar su compromiso de actuar con toda transparencia y erradicar prácticas contrarias al bien colectivo; no obstante, al declarar una moratoria de facto atenta contra un importante sector de planta productiva del país y por añadidura de las fuentes de empleo.  

 



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