TELÉFONO ROJO

Crisis de Interjet


José Ureña

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Hace años, en una compra de aviones, Mi­guel Alemán Magnani estaba exultante:

-¡Qué bonito es hacer un negocio de mi­llones de dólares en minutos…!

Acaba de cerrar la operación y, con el brindis en espera, dijo a sus vendedores en París: -En México tenemos una forma de hacer negocios: le llamamos pilón. Es un descuentillo cuando la operación es alta… ¿Cuánto nos van a descontar?

-¿Le parece bien 23 millones de dólares?

-¡Claro!

En aquel tiempo Interjet iba muy bien, con incremento de pasajeros, nuevos equi­pos, rutas manejadas antes por otras firmas como Mexicana de Aviación y ampliación creciente de mercado. De aquella historia queda el recuerdo. Hoy Interjet vive otros tiempos, otra realidad.

23 COMPAÑÍAS EN PROBLEMAS

Ahora hay varias dependencias de gobierno en apuros. Los adeudos de la empresa de los Alemán enfrenta limitaciones para poder operar con libertad, pero sobre todo con efi­ciencia, en México y Estados Unidos.

Sobre en Estados Unidos, donde se habla de deudas por espacio aéreo y combustibles y debe pagar con urgencia 23.5 millones de dólares si no quiere suspender rutas.

En el país, mientras tanto, el SAT inició procesos de cobros por casi 600 millones.

Y ni qué decir si de verdad perdió dos mil millones de pesos en 2019, cifra sujeta a revisión porque no hay información dis­ponible actualizada.Y para preocupación gubernamental, está la demanda de Grupo Televisa a dos accionistas relevantes de In­terjet: Corporativo Coral y Miguel Alemán Magnani en lo personal por incumplimien­to en la compra de Radiópolis. Hablamos de casi mil 900 millones de pesos entre pago de acciones y la pena convencional. En un in­tríngulis entendible sólo por abogados, In­terjet y otras 23 de ese grupo económico están impedidas par entregar utilidades a esos dos accionistas por un embargo hasta por 624 millones de pesos.

Si el asunto fuera sólo de los Alemán o In­terjet, se vería como algo comercial o personal, pero el riesgo es de parálisis del transporte aé­reo si se va a pique esa aerolínea. Ah, pero la orden superior es no suspender el abasto de combustible a Interjet ni negarle espacio aé­reo. Eso sí, quién sabe hasta cuándo.

 



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