DOBLE FILO

No le pegues a tu mujer, pinche puto


Homero T. Calderón

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Ayer recordamos una fecha aciaga: el “Día Internacional Contra la Violencia hacia la Mujer”.

No me meteré aquí para ver cifras aterradoras, que nos demuestren que los machos somos la parte más activa de la animalidad en Tabasco y en México.

Basta con recorrer el “Facebook” para entender por qué somos una sociedad machista, ignorante y resentida.

Con esa animalidad, con esta agresividad acumulada, las mujeres tabasqueñas son atacadas todos los días.

Pero esta sociedad tan hija de puta, también agrede a nuestros niños.

No se salva ni siquiera la iglesia católica que pregona tantos valores.

Baste recordar los niños atacados sexualmente por el tristemente legendario Padre Maciel.  

Pero también hay una sociedad salvaje e irracional que trafica todos los días con el dolor humano robándose niños para venderlos como despojos, porque hay otra parte de la sociedad que compra órganos infantiles en este despreciable mercado.

Regreso sin embargo al principio de esta columna.

¿En dónde empieza la violencia contra la mujer?

En la casa familiar.

Su servidor nació en una de estas casas tradicionales.

Y tuvo un padre que maltrataba a su mujer (mi pobre madre).

¿Qué impele al macho a maltratar a su pareja? La falta de libertad (con el matrimonio se te acabó la libertad) y – además- una economía despedazada.

Si tú le prometiste a tu mujer un mundo de ilusiones y luego te haces pendejo, esa mujer te reclama tu falta de formalidad.

Tú le prometiste que le darías todo y finalmente no le das nada.

Ahí empieza todo.

Obviamente, desde el fondo de tu animalidad quieres poner orden.

Te sobra la fuerza física y golpeas a tu mujer. Le haces “bullyng”. Y lo haces porque te dijo la verdad frente a tu hocico.

Obviamente, después de la violencia viene un relax donde tu mujer te perdona.

Pero tú nunca la perdonarás.

Y la vas sometiendo paulatinamente hasta tumbarle toda su autoestima.

Educar a un macho está cabrón y difícil. Pero a una mujer sí se le puede preparar para que al menor maltrato mande a este hijo de la chingada al carajo.

Urge entonces gastar dinero haciendo foros con especialistas en salud pública, con psicoterapeutas en lugar de estar haciendo arengas inútiles que no resolverán nada…  



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