EL TABASQUEÑO

Vacas gordas, vacas flacas... ¡y vacas reumáticas!


Héctor Tapia

Lecturas: 1820

Con Trujillo, Wade y Pedrero, petróleo y abundancia

Con Madrazo, Andrade, Granier y Núñez, declive, saqueo y corrupción

 

Un breve repaso por la historia polí­tica de Tabasco permite analizar cómo en 60 años el estado y sus municipios transitaron de una incipiente estabilidad económica en 1959, para luego entrar en un periodo de bonanza gracias a los recursos extraordinarios recibido en 1976 y finalmente pasar en 1989 a un largo ciclo (que aún se mantiene), con pérdidas graduales de recursos, que terminaron convirtiendo a las administraciones en órganos disfuncionales.

Antes de ese tiempo, en 1959, con Carlos Alberto Madrazo Becerra, la inversión de la obra pública se encontraba totalmente centralizada por el Gobierno de la República. Documentan historiadores que pese a que Madrazo tuvo un gobierno presupues­talmente pobre, la Federación inició lo que hoy se recuerda como la transformación de Villahermosa al construirse el malecón, la Ciudad Deportiva y la Zona de la Cultura de la UJAT, entre otras.

Para 1971, con Mario Trujillo García al frente de la administración estatal, se inició un repunte de los ingresos que recibía la entidad, recursos que siguie­ron creciendo con Leandro Rovirosa Wade (1980), a causa de la implementación del IVA y la creación del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, lo que significó un aumento sustancial del presupuesto estatal y de los municipales, de tal grado que en la segunda mitad del sexenio llegaron a duplicarse.

Esta prosperidad se mantuvo hasta el sexenio de Enrique González Pedrero, a quien se le con­sidera como un gran capitalizador de la lucha de Rovirosa Wade con la Federación y Pemex.

Tabasco gozó durante 13-15 años (Trujillo-Wa­de-Pedrero) de auge financiero, con la recepción de elevados montos de recursos e inversiones federales. Fueron tiempos de las ‘vacas gordas’, lo que volvió muy exitosos a todos esos gobiernos y a los respectivos ayuntamientos.

Pero con la abundancia llegó también el derro­che. A los funcionarios públicos les dio por crear estructuras administrativas y plantillas de personal por encima de los ingresos. Además, en la medida en que la oposición electoral se volvió competitiva, se fue llenando la nómina de simpatizantes del partido ganador en cada elección, incrementándose así también los gastos para ganar elecciones.

Los gobiernos entraron entonces en una etapa de excesos: compraban autos de lujo para sus funcionarios. A los ayuntamientos les dio por la construcción de palacios municipales nuevos o la de estrenar camionetas Suburban imitando a las del gobernador en turno, todo para no ser

 confundido con un pobre alcalde.

Sin regulaciones, sin leyes que ordenen el trabajo burocrático, los gobiernos muchas veces presionados o en complicidad con líderes sindicales otorgaron a los burócratas prestaciones muy por encima de las que reciben empleados de la inicia­tiva privada. Fue así que ser un servidor público se volvió una plaza peleada, de privilegios.

No hay que olvidar que en 1983 se reformó la Constitución para reforzar la autonomía de los municipios lo que les permitió a los ayuntamien­tos ejercer el gasto público sin someterse a la autoridad estatal. Ahí empezó el desorden en el gasto público municipal.

• • •

De pronto se acabó la abundancia. Entre 1989 y hasta 2019 Tabasco entró en un largo tobogán —que más ha parecido un abismo— del que todavía no se sale del todo.

Aparecieron entonces las ‘vacas flacas’, con una Federación reduciendo participaciones petroleras en 1989 a Salvador Neme Castillo, y con un excesivo gasto electoral ejercido por los gobiernos de Manuel Gurría, Roberto Madrazo y Manuel Andrade, que financiaron con dinero del pueblo, incluso proyectos presidenciales.

Manuel Gurría, por ejemplo utilizó mucho recurso público para que ganara la gubernatura su primo Roberto Madrazo, y una vez que gobernó, el propio Madrazo mantuvo una estructura electoral permanente de alrededor de 40 mil promotores electorales (Abejas Africanas, etc.) a los que desti­naba, de acuerdo con ex funcionarios consultados, pagos mensuales de mil pesos de aquellos tiempos.

Todo ante el terror que sentía por el avance de la oposición que crecía con AMLO a la cabeza. Igual Andrade usó dinero público para sus fines polí­ticos personales, tuvo hasta una estructura nacional.

Finalmente todo ese desvío de recursos y exce­sos, más un cambio en las fórmulas para calcular participaciones federales golpearon a gobiernos como el de Andrés Granier, Arturo Núñez y siguen aún afectando al de Adán Augusto.

Con toda esta realidad es imposible que los go­biernos que llegan puedan cumplir con las prome­sas que ofertaron y menos con los objetivos que se propusieron, pues todos (estatal y municipales) heredan elefantes, burros o bueyes reumáticos (según sea el caso), mañosos, desgastados, tal y como lo describe el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador.

En los últimos 30 años los tabasqueños han sufri­do por gobiernos disfuncionales, incapaces de abatir los rezagos y necesidades sociales, con exhorbitantes gastos corrientes y enormes déficits anuales. El propio gobernador Adán Augusto López Hernán­dez ha hecho público en su informe que heredó del gobierno de Núñez un hoyo financiero de 5 mil 400 millones de pesos. Por eso tenemos hoy ayuntamien­tos que sólo administran los aparatosos gobiernos, pagan sus nóminas, ejercen el gasto corriente, pero no generan desarrollo, obras, inversiones…

La forma como están constituidos actualmente los ayuntamientos, con las atribuciones que la ley les confiere y con los recursos fiscales que poseen no les permite funcionar con eficacia y muy difícilmente quienes encabezan estos ayuntamientos logren ser calificados positivamente por sus gobernados.

Ante todo ello, Tabasco ha dejado de producir buenos gobernantes, como en el pasado; la falta de recursos propios y suficientes, la extrema depen­dencia de la Federación les ha impedido realizar las funciones que les son propias, dejándolos postrados, poco útiles, sin capacidad de respuesta ante la de­manda social y sin capacidad para prestar con efica­cia los servicios públicos que por ley deben atender.

Finalmente la reflexión nos lleva a la urgente necesidad de un rediseño radical de los gobiernos tal y como los conocemos el día de hoy. Se observa urgente revisar su estructura, sus recursos fisca­les y las atribuciones que desempeñan. Además se deben considerar las causas de los rezagos que enfrentan, déficits y deudas que viene arrastran­do y que les impiden dar buenas cuentas en sus ejercicios gubernamentales.

Por ejemplo, en la actualidad los 17 ayunta­mientos arrastran deudas heredadas conjuntas superiores a los 782 millones de pesos a provee­dores, CFE y laudos caídos.

La transformación de los entes públicos guber­namentales debe contemplar de manera rigurosa la incorporación del servicio civil de carrera que permita darle a las administraciones vocaciones de largo plazo, que no todo inicie de cero cada tres años. Esto ayudará además a que las nóminas no se sigan engordando sin preocupaciones por los costos laborales que se dejan al final del sexenio o trienio. También es importante que sean modificadas las formas de contratación para evitar así las deman­das por despido que cuestan millones de pesos.

Estamos pues ante administraciones quebra­das, con recaudaciones mínimas, sobradamente dependientes del gobierno federal, que ha hecho pública en más de una ocasión la viabilidad finan­ciera de los estados y municipios, convertidos ya en pesadas cargas fiscales. ¿Llegó a su fin el mode­lo de gobierno de estados y municipios? Difícil se ve en estas condiciones que cualquier gobernante pueda finalizar su gobierno triunfante, a lo mucho saldrá tablas, si no es que lo hace huyendo.

 

LA TREMENDA CORTE I

•••
 
ENRIQUE PRIEGO OROPEZA encabeza hoy uno de los periodos más oscuros del Poder Judicial en el estado de Tabasco. Desde su designación junto con la de su compadre Gregorio Romero Tequextle como magistrados, todo ha marchado entre el influyentismo y la violación del derecho. Los compadres, por ejemplo, son los responsables de la liberación de Andrés Granier Melo y su camarilla, acusados de un desvío calculado en 24 mil millones de pesos. Sin cuidar las formas, Oropeza-Tequextle exoneraron por completo al polémico ‘Químico’, atropellando toda ética, e incurriendo en tráfico de influencias y conflicto de intereses, pues el abogado del ex gobernador saqueador (y de varios de los granieristas limpiados) es nada más y nada menos que Miguel Romero Pérez, hijo del magistrado-compadre de Priego Oropeza. ¡Así quién pierde un caso! (Continuará).

 

 



Columnas anteriores

visitas