TELÉFONO ROJO

Chantaje a Pemex


José Ureña

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No pasa el pasmo.

Pero tampoco llegan las soluciones.

En Petróleos Mexicanos (Pemex), eufe­mismo para decir gobierno de la república, no saben qué hacer con el hackeo cibernéti­co.

Las empresa productiva del Estado se encuentra en peligro de ver rebajada su cali­ficación con grave riesgo para el país.

-A bonos cero -temen los expertos.

Y atrás de ellos la descalificación pa­ra México con su consecuente desinterés por inversiones internacionales y financia­miento.

Es decir, pérdida de confianza.

El fin de semana ha sido insuficiente pa­ra resolver el ransomware por dos razones simples:

La orden superior de no pagar el rescate de 4.9 millones reclamados por los hacker, información dada por la secretaria Rocío Nahle.

Pero tampoco están dispuestos a contra­tar expertos tecnológicos para destrabar un asunto de verdadera seguridad nacional.

Y han aparecido nuevos gestores: así Pe­mex va de la extorsión al chantaje.

Má allá de las decisiones, como señala­mos ayer, el problema seguirá varios días más frente a la incompetencia absoluta pa­ra reaccionar.

NUEVA REVUELTA EN EL SECTOR SALUD

El sector salud se cimbra.

Por si no fueran suficientes el desabasto de medicinas, la corrupción y la insuficien­cia de infraestructura -camas, doctores, enfermeras, equipos-, se ha entrado a otra etapa.

Todo en nombre de la austeridad.

Vea usted:

Mientras el jueves pasado se reunían en Acapulco los directores de los institutos de alta especialidad, en la Ciudad de México había movimiento.

Desde la Secretaría de Hacienda y Crédi­to Público (SHCP) de Arturo Herrera se or­denó el cese de todos los administradores de esos centros de tercer nivel.

¿Dije cese?

No.

Esto no sucede en la 4t: a todos se les exi­gió la renuncia y ésta -en manos de la oficial mayor Raquel Buenrostro- comenzó a ser efectiva desde ayer sin responsabilidad gu­bernamental para evitar indemnizaciones y el pago de otras prestaciones.

Pero si se resisten, están advertidos, in­tervendrán los directores de los órganos in­ternos de control, previamente designados desde arriba para rendir cuentas.

 



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