EL TABASQUEÑO

Adán Augusto: Balance de gestión


Héctor Tapia

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• Un gobernador obligado a demostrar desempeño eficaz.

Lo bueno: La apertura y austeridad; lo malo: falta desarrollo.

 

A las 11 de mañana domingo rendirá Adán Augusto López Hernán­dez su primer informe al frente del Gobierno del Estado, para el que fue elegido por una abrumadora e histórica votación el 1 de julio de 2018, en la que alcanzó 732 mil vo­tos de 1 millón 194 mil tabasqueños que acudieron a sufragar.

Se trata, así, del reporte sobre una gestión obligada a demostrar un desempeño eficaz por las altas expectativas que despertó en seis de cada 10 electores que lo eligió.

Estas circunstancias obligan a Adán Augusto a desplegar todas sus energías de gobernante para rati­ficar que los tabasqueños que confiaron en él para que encabezara la prometida transformación acertaron.

El hecho de que asista a informar por primera vez en 27 años al Congreso del Estado permite contrastar su actitud con la de otros mandatarios que determinaron no encarar a legislaturas adversas y se atuvieron a lo establecido con anterioridad en la ley que permite la presentación por escrito de un Informe conveniente. No debe quitarle mérito o que le alivie el riesgo político a Adán Augusto, lo que hace posible su presencia: la mayoría morenista en la cámara.

Este hecho mismo podría encuadrarse dentro de los saldos positivos del gobierno: enfrentar abierta­mente toda crisis. Debatir y no rehuir a la polémica, como signo de los nuevos tiempos. Así lo ha demos­trado ante las acusaciones que ha enfrentado de sus opositores, como lo hizo ante los señalamientos de sueldazos en el gabinete, los que defendió por encon­trarse, según él dentro de la ley.

En contraste, no veo el anuncio de un método, de algún índice de rubros que permita medir con objeti­vidad los avances de la gestión gubernamental. Veo en cambio, un informe apagado, encogido, sin la máxima difusión de resultados a la ciudadanía que requiere un evento de estas características.

Es de aplaudirse que se retiren la parafernalia, el excesivo lujo y hasta los invitados especiales, pero el informe no debe pasar desapercibido, aún cuando se invoque para ello a la austeridad. Muy al contrario el Informe de Gobierno tendría que transformarse, dejar de ser una tribuna donde quien debiera ser evaluado termina evaluándose a sí mismo con diez sin que lo califique la ciudadanía.

Si ya se le ha quitado el glamour al informe, justo sería que el nuevo gobierno también le devuelva al acto su utilidad pública que es la de mostrar con claridad, seriedad y transparencia los datos positivos y negativos de la gestión gubernamental.

 

 

En él deberían caber desde los más importantes logros de esta naciente administración, hasta aquellas personas que han sufrido por el robo, homicidio o des­aparición de un familiar, o las pésimas condiciones en las que se encuentra el transporte. Eso sería un in­forme realista y no creo que nadie se espante, total los tabasqueños llevamos más de tres sexenios sufriendo una sabrosa tanda de malas y peores noticias.

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Adán Augusto llega a su primer Informe de Go­bierno con un 48 por ciento de aprobación, de acuer­do con la última medición de septiembre de Con­sulta Mitofsky, que lo coloca entre el pelotón de los gobernadores con ‘alta’ aprobación, aún cuando ese porcentaje significa que sólo 4 de cada 10 tabasqueños está de acuerdo en la forma como está gobernando.

El número refleja lo complejo que es conducir un estado en quiebra, que acumula 17 trimestres con­secutivos con un crecimiento negativo que lo ubica como la peor economía de todo el país, pasando de un -0.04 por ciento en 2012 a un apabullante -10.3 por ciento en 2019. Tabasco no reporta un crecimiento anual positivo desde el primer trimestre de enero-marzo de 2015.

Es claro que uno de los principales pendientes heredados de este gobierno es el desarrollo y que poco tendrá que informar positivamente mañana el go­bernador en este rubro, que mantenía hasta octubre pasado a 78 mil 515 desempleados, cuatro mil más que los 74 mil 674 reportados en el último año de Núñez.

Desgraciadamente 2019 es un año prácticamente perdido para el inicio de la reactivación económica del estado y así los refleja la continua caída del valor de la obra pública que hasta agosto de 2019 reportaba 701 millones de pesos, después de haber llegado hasta los 14 mil 427 millones en 2012, acuerdo con el INEGI.

Estos números reflejan no sólo la caída de la obra pública estatal, sino también la disminución en las inversiones que hasta antes de la Reforma Energé­tica venía realizando Pemex a través de millonarios contratos con empresas petroleras en todo el estado.

El gobernador ha anunciado para 2020 una serie de acciones que en conjunto con las inversiones del gobierno federal en la Refinería de Dos Bocas y el próximo arranque de obras del Tren Maya en la re­gión de Los Ríos, puedan empezar a mover de forma positiva todos estos números.

Es palabra del Gobernador que el próximo año su administración iniciará la construcción 4 mil vivien­das anuales durante el sexenio, además se invertirán 1 mil 500 millones de pesos en los próximos tres años para la remodelación de los malecones del Grijalva, así como la edificación de dos distribuidores viales (Universidad y Guayabal) con inversiones iniciales conjuntas superiores a los 1 mil millones de pesos.

De cumplirse todos estos anuncios es posible que a finales del próximo año la economía estatal empiece a dar signos de vida, serían grandes pasos positivos, aunque para ser sinceros no serían suficientes para le­vantar a un estado postrado por los brutales saqueos y las malas administraciones que ha padecido.

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La percepción de inseguridad, es el principal rival a vencer de este Gobierno y es que paradójicamente aunque es uno de los rubros en los que más ha inverti­do y trabajado, el 90.2 por ciento de los tabasqueños se sienten inseguros en el estado, de acuerdo con la últi­ma Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (ENVIPE) 2019

La falta de una estrategia de comunicación del Gobierno no ayuda a mostrar la intensa capacitación que viene realizando la Fiscalía General del Esta­do, ni la apertura del laboratorio genético forense que actualiza y fortalece la investigación ministerial, así como la entrega de 75 vehículos, que sumados a las 180 patrullas entregadas en junio pasado están forta­leciendo a las instituciones de seguridad del estado.

Pese a todas estas acciones, la bendita percepción de inseguridad no cambia, ni lo hará mientras diaria­mente se reporten entre dos y hasta cinco ejecuciones en un sólo día. Los homicidios son el principal pará­metro de violencia y miedo que mueven la percepción y este año el estado romperá récord histórico al reportarse hasta octubre 432 asesinatos. En un 90 por ciento relacionados con el crimen organizado y por lo tanto no resueltos. Es cierto que han bajado los secuestros (63.3%), el robo de autos (-41.1%), el robo a comercios (-30.5%), el abigeato (22.6%) y los feminicidios (22.6%), pero mientras se sigan bañando de sangre con ejecuciones las calles de Tabasco, la percepción del miedo seguirá entre los tabasqueños y lo que ellos sientan y crean es lo que cuenta.

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Hoy que se evalúa un año de iniciada la actual administración estatal, se tiene que decir que en las calles, los cafés y reuniones sociales se percibe una desilusión ante el lento arranque que ha tenido, Adán Augusto no debe olvidar que la altísima votación que recibió es equivalente a alta expectativa que de su gobierno tienen los tabasqueños.

Es claro que esta administración ha recibido un estado descompuesto, mal administrado, saqueado… pero a un año de su llegada, se espera que se ataquen los problemas urgentes y se sienten las bases para que el próximo año se pueda hablar de resultados medibles. Si como en el futbol tuviera que adelantar quiniela y dar resultados, diría que Adán Augusto López Hernández llega a estos 10 meses y medio de gobierno en un empate, pues hubo aciertos y hubo errores, pero afortunada o lamentablemente ninguno de los dos ha prevalecido hasta ahora. Espero que en 2020 haya desempate. Y que sea positivo.

 

UN ADAGIO

“El Informe es algo que no tiene forma”. (ENCICLOPEDIA ESPASA).

 

 



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