TELÉFONO ROJO

Culiacán, Tepito: celos y pleitos de gabinetes


José Ureña

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Los dos casos rebotaron al más alto nivel.

Un operativo federal “fallido” –térmi­no de secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo- con todas las fuerzas rodeadas y postradas por el cártel de Sinaloa.

De esto hay versión pública y, como todo lo gubernamental, con la visión suprema de la autoridad.

Y una actuación de la fuerza capitalina exitosa, originalmente calificada de “limpia” para descabezar el cártel de la Unión Tepito con la detención de 31 presuntos criminales y decomisos importantes.

Esto no gustó en muchos niveles y vaya­mos a la información.

La designación de Jesús Orta como se­cretario de Seguridad Ciudadana de la Ciu­dad de México fue atribuida a una concesión de Claudia Sheinbaum a Marcelo Ebrard.

Durante los primeros meses de la admi­nistración los niveles de inseguridad gene­raron alarma tanto en las ciudadanía como en las autoridades y por ello se decidió el cambio. Sheinbaum designó a Omar Gar­cía Harfuch, quien en poco tiempo diseñó un operativo para entrar al corazón del de­nominado barrio bravo sin disparar armas y por supuesto sin víctimas. Así adquirió autonomía.

EL JUEZ DE LAS SOSPECHAS

Pero los celos llevaron a desacreditar el ope­rativo. Se empezaron a cuestionar muchas acciones y para fortuna de los inconformes el asunto llegó al cuestionado juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, sobrino di­recto de Dolores Padierna y civil de René Bejarano. El matrimonio Bejarano-Pa­dierna, todos los sabemos, comenzaron su crecimiento político como gestores de dam­nificados de la delegación Cuauhtémoc y es­pecíficamente de Tepito y Tlatelolco.

Es su feudo. ¿Coincidencia? Puede ser.

Pero ahora tenemos pruebas judicia­les: Rosario Robles es una mujer de altísima peligrosidad por no informar a su jefe Enri­que Peña de la acuñada estafa maestra.

Una peligrosidad mayúscula para la so­ciedad, muy superior a quienes los propios informes oficiales denominan como cár­tel Unión Tepito dedicado a vender droga, homicidios, sembrar terror y otros delitos graves.

Por algo decenas de ellos tienen órdenes de aprehensión.

Pero andan libres por concesión del señor juez Delgadillo Padierna.

 



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