EL CHAPUCERO

¡Es la producción petrolera, estúpido!


Nacho Rodríguez

Lecturas: 4461

Parafraseando la famosa frase de Bill Clinton cuando reflexionaba qué era lo más importante de gobernar, “es la economía, estúpido”, en cuanto al rescate de Pemex, que se encuentra endeudada y asediada por EU, la estrategia obradorista se puede reducir en “es la producción petrolera, estúpido”. Ello es así porque a pesar de la corrupción rampante, la entrega del petróleo a EU, el influyentismo sindical y mil vicios más, todo esto se resuelve con aumentar la producción del crudo. A pesar de lo que digan ambientalistas, el petróleo sigue siendo el activo mejor valorado en el mundo. Tal vez cuando se revolucione la industria energética mundial con la masificación del hidrógeno, los hidocarburos podrán perder valor, pero mientras ello no suceda, seguirán generando riquezas enormes.

Es por esta razón que si bien en el Reporte de Ganancias de Pemex se reportaron pérdidas por más de 80 mil millones de pesos, los bonos de la petrolera aumentaron en el mercado internacional porque también se informó que la producción petrolera AUMENTÓ desde enero. Esto no había sucedido ¡desde 2003!, cuando Fox era presidente y gracias a Cantarell, la producción nacional registraba 3 millones de barriles diarios. De aquél momento hasta 2018, todos los meses caía la producción, de manera irreductible, hasta que llegó AMLO para frenarlo. Así, en solo un mes se detuvo la caída y después de 9 meses ya se registra un aumento en la producción del crudo, rompiendo una inercia de más de 15 años. Los inversionistas extranjeros sorprendidos por este resultado de inmediato compraron más bonos de Pemex, porque además también se reportó que en menos de un año, AMLO prepagó 8 mil millones de dólares de la enorme deuda.

En otras palabras, a pesar de lo que diga la prensa nacional, Wall Street está muy entusiasmada con Pemex y AMLO, ante la realidad que su estrategia “es la producción petrolera, estúpido” está dando resultados tangibles para rescatar la paraestatal de la quiebra, como lo querían los neoliberales.  

 



Columnas anteriores

visitas