Purgatorio

“El espía... espiado”


Juan Manuel Juárez

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La red de espionaje recién denunciada en la capital del país alcanzó a más de 30O personajes, incluidos el Pre­sidente López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müeller, esposa de AMLO; Olga Sánchez Cordero, titular de Segob; Alfonso Romo, jefe de la Oficina de la Presiden­cia, así como Octavio Romero, Director de Pemex.

La lista de empresarios es grande; hay también mi­nistros y legisladores.

El hecho no tendría mayor relevancia (“el amor en tiempos del cólera") a no ser por que se "incubó" en el Edén y - dicen - tiene ( o tuvo ) como actor principalísi­mo a un flamante consejero independiente de PEMEX recién nombrado y al enigmático “espiador” y “cerebro” que en los últimos tiempos opera u operó desde un edi­ficio de súper lujo en Santa Fe, al lado se un par de tabas­queños acostumbrados al trabajo de "cañería".

Esta historia que se antoja de "política ficción" (como diría el innombrable) arrancó en los primeros años del gobierno de Andrés Granier, tiempo en el que su com­padre, “ H” ‘pavimentaba’ el camino a la gubernatura mediante una poderosa estructura cuyo objetivo era te­ner bajo control todo lo que representara peligro para su proyecto político.

Es entonces cuando “H” le da forma a una estructu­ra de “inteligencia “ - paralela a Secretaría de Gobierno y patrocinada por los impuestos - con búnker y equipo so­fisticado para espiar a los ‘adversarios’ ( obstáculos ) del Plan Tabasco Rumbo al 2012. Pero déjeme le cuento que en una ocasión “H”recibió una llamada desde Canadá. Era Walter Meade "W" quien le informó de un equipo de alta inteligencia. "Cómpralo" le dijo.

“W “ presumía estar formado en Israel. Se presenta­ba como experto en artes marciales y contrainteligen­cia. Cuentan que en una ocasión confundió a los escoltas que custodiaban su casa y les propinó senda golpiza.

EL SUBCOMANDANTE...

Pocos saben cómo y dónde se conocieron “H y W “ y como surgió la relación profesional del político ta­basqueño con un joven ( en aquella época ) con perfil enigmático, inteligente sí, pero además con pinta de in­telectual y una clara adicción a la “tenebra”. Aventajado lector de Car von Clausewitz. “W” era un seductor, to­do un caso. Bueno, hasta logró colarse, con la evidente influencia de “H”, en la dirección de un prestigiado dia­rio tabasqueño.

Déjeme decirle que hasta el mismísimo CISEN llegó la fama de “W”, pues se pensaba que su verdadera iden­tidad era la del Sub Comandante Marcos y fue deteni­do y sujeto a cruentos interrogatorios. Paréntesis aparte para advertir que este personaje, Walter Meade, es el mismo que ahora es señalado por espiar al Presidente y a personajes ‘adictos’ a la 4T. Y para que se entiendan los alcances de “W” hoy se sabe que logró hacer migas, en el tiempo del exilio, con Génaro García Luna. Saque sus conclusiones.

Pues bien, ahora resulta que quienes “patrocinaban” y/o pagaban la labor de espionaje para escuchar y cono­cer a detalle las movimientos de esas piezas claves de López Obrar, eran, son, ni más ni menos, que políticos muy ‘cercanos’ al ex presidente Enrique Peña Nieto. Muchas coincidencias, ¿no cree?

Como responsables de la red de espionaje aparecen Alberto Bazbaz, ex titular de la Unidad de Inteligen­cia Financiera en el sexenio de EPN; Alfredo Castillo Cervantes, ex procurador del Edomex y también cer­cano al ex presidente Peña Nieto; además, de Walter Meade, del que se dice primo de José Antonio Meade, quien trabajó para José Susumo Azano, ex proveedor de equipos de inteligencia del Ejército en el sexenio de Peña.

Hoy se conoce asimismo, de una investigación en curso y que es tan real que han decomisado equipo y ar­chivos con llamadas telefónicas. Una de las oficinas del centro de espionaje, según Reforma, se ubicó en el piso 35 de la Torre Impulso, en Santa Fe 443.

ATANDO CABOS...

De todo esto, los analistas relacionaron al ex secretario de Hacienda y ex candidato Presidencial del PRI, José Antonio Meade, y lo metieron al escándalo, asociándo­lo con Walter inclusive como su primo ( por el apellido Meade ).

Hay que decir que José Antonio negó tener vínculo familiar con Walter. ‘ Ni pariente, ni amigo...” Aunque no aclaró si lo conoce o sabía de sus ‘servicios’.

¿Y EL EQUIPO...?

Quienes en Tabasco conocieron los entretelones de la relación entre “H y W”, hablan de ‘dos equipos’. El téc­nico con valor de muchos millones y comprado con una partida del presupuesto gubernamental y otro, el humano, que fue contratado en su momento para enterarse de “vidas y milagros” y luego armar la ‘guerra’ a partir de ‘informes confidenciales ‘.

Con ambos equipos se quedó Walter Meade, aun­que del último solo rescató algunas piezas, cuyos nom­bres están en “reserva”. Con el primero, cargó y utilizó cuando el proyecto de “H”fracasó, pues su compadre, (el Químico ) no lo apoyó. Walter se guardó por un tiempo. Luego se volverían a juntar a razón del proyecto Fronte­ra Sur que sumó un fracaso más para quien regresó sin pena ni gloria al Senado, se echó casi un ‘año sabático’ y luego de varias fintas - invitación “rechazada”, según di­jo para irse de diplomático a España -, reapareció con chamba en días pasados.

“BALCÓN” Y EL EXTRAÑO RETORNO...

Una hipótesis: Dicen que al igual que ‘Judas’, Wal­ter y “patrocinadores” fueron “balconeados” poco an­tes del 18 de septiembre pasado ( ¿ de manera anónima ? ) a un militar tabasqueño de todas las confianzas del Presidente, a quien le habrían dado “pelos y señales’ del espionaje en curso.

¿El pago?, no pudo ser de 13 monedas, pero ¿Acaso la ‘recompensa ‘ llegó con la chamba en PEMEX?

En fin, no hay que perder de vista que antes y después del 2012, el tabasqueño que hoy trabaja en Palacio Na­cional como Presidente pudo ser ‘espiado’ desde enton­ces, por los mismos - “H y W” - priístas orgullosos y hoy “embozados”.

EL ALFABETO DEL MAL

Como punto final, a estos personajes incluido el círculo rojo, gustaban llamarse con las iniciales de su nombre... El alfabeto del mal está integrado por otras iniciales... Ya les platico. O ¿usted qué opina?. NOS LEEREMOS EN OTRO PURGATORIO, SI DIOS QUIERE

 



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