LÍNEA ECONÓMICA

“Buen Fin” y el orden presupuestal


Javier Lagunas

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En el pasado reciente fue recurrente que el go­bierno de Tabasco adelantara el pago de una parte del aguinaldo en el mes de noviembre; la finalidad, se argumentaba, era que la buro­cracia pudiese adquirir bienes y servicios del evento comercial denominado El Buen Fin y sus (supuestas o reales) ofertas y si bien, en aquellas administraciones las finanzas gu­bernamentales lo permitieron, estos son otros tiempos y no es posible otorgar el citado ade­lanto. De ahí que el pronunciamiento del Go­bernador Adán Augusto López Hernández respecto a que en esta ocasión tal beneficio no podrá ser otorgado resulta prudente, pues co­mo lo señaló, “las políticas financieras y admi­nistrativas del Gobierno del Estado, no pueden obedecer a las políticas comerciales de las em­presas”, agregando además y con toda razón, que se cuenta con "una planeación y progra­mación de los pagos", descartados anticipos de esa prestación decembrina. De los empleados públicos estatales se espera comprensión pa­ra que no se registren, como ocurrió en 2017, protestas por no obtener ese adelanto el cual, dicho sea de paso, NO es y no lo ha sido, obliga­torio; del mismo modo los empresarios debe­rán entender que las condiciones y normativas presupuestales no están como para ello y no se valdría atacar la decisión dado que ni la propia iniciativa privada adelanta prestación navide­ña alguna. Insistimos, si en el pasado fue posi­ble, que bien, se aprovechó la oportunidad pero ahora es otra la situación y la responsabilidad en el ejercicio del presupuesto impone que todo ocurra en los tempos programados.

DECISIÓN SENSATA

En el escenario de que, con tal de apresar a Ovidio Guzmán, el Gobierno Federal hubie­se enviado a Culiacán helicópteros artillados, tanques o tanquetas, tropas conformadas por 10 o 15 mil efectivos con el armamento más le­tal y moderno que se tuviese, la historia sería otra quizá y AMLO pudo “anotarse” un pun­to. Sin embargo, sus detractores estarían “lle­nándose” acusándolo de que, por capricho, provocó la muerte de decenas o cientos tal vez, de civiles inermes en un prolongado fue­go cruzado.

 



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