Altavoz

AMLO y la contención de la masacre


Fabiola Xicoténcatl

Lecturas: 1124

DEMOSTRÓ A PROPIOS Y EXTRAÑOS SU TEMPLE, SU GRAN HUMANISMO Y MANEJO POLÍTICO.
 
Andrés Manuel López Obrador ganó perdiendo en el Operativo Culiacán. Demostró a propios y extraños su temple, su gran humanismo, manejo político, altura de miras, patriotismo y eminentemente su amor al pueblo. Quienes querían verlo con las manos ensangrentadas al nivel de Díaz Ordáz (Matanza de Tlatelolco), Echeverría (Halconazo /Jueves de Corpus), Salinas (Colosio Y Ruiz Massieu)), Zedillo (Acteal), Fox (27 periodistas asesinados y 74 mil 586 ejecutados ) , Calderón (121 mil 683 ejecutados) y Peña Nieto (Los 43 de Ayotzinapa), se quedaron con las ganas.
 
Destilando odio y frustración porque no les funcionó la carnicería desatada por rede sociales y con sus jilgueros. Claro que fue un gravísimo error el fallido Operativo Culiacán contra Ovidio Guzmán López, el hi- jo de El Chapo Guzmán, patrono de todo Sinaloa. Quien haya ordenado esta asonada al heredero del capo mayor, debe de recibir un ejemplar castigo por el altísimo riesgo en que se puso al Ejército, a la Marina, a la Guardia Nacional, a los federales y sobre to- do a la población civil atrapada en el fuego cruzado.
 
Nadie toma una decisión de ese calibre sin consultar a sus superiores. Si la batería que llevó a cabo el operativo, lo realizó de muto propio y se arriesgó a la población en vano, que gravísimo. Si el Alto Mando que concedió el permiso para aprehender a Ovidio Guzmán, lo realizó sin consultarle al presidente, peor aún. Súper gravísimo.
 
Pero AMLO cuan buen peje, se salvó de ensangrentarse las manos con una inusitada habilidad. Dentro de la gravedad y peligro del momento, el Presidente de la República optó no por la mejor decisión, sino por la menos peor y avaló la deliberación del Gabinete de Seguridad de soltar al 'Chapito'.
 
No creemos que haya sido una decisión fácil de tomar por el riesgo que implicaba exponer de esa manera a la figura presidencial, pero AMLO prefirió el linchamiento y arriesgar su popularidad, que el baño de sangre que se veía venir en Culiacán, en to- do Sinaloa y en el país, sin lugar a dudas. La masacre iba a ser de una dimensión catastrófica con ese "palazo al avispero".
 
Una decisión acertada, humanista y patriota que Culiacán, todo Sinaloa y todo México le celebra y le aplaude. ¡Hay presidente señores!


Columnas anteriores

visitas