Entre Números

Estados y municipios


Mtra. Soraya Pérez

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Es irrefutable que una de las principales preocupaciones que existe sobre el Paque­te Económico 2020 es cómo se distribui­rán los recursos destinados a los estados y municipios. Dicha preocupación nace, no sólo porque se ve una reducción signi­ficativa de ellos, sino porque la misma dis­tribución evidencia la necesidad que tiene nuestro país de impulsar una reforma a la Ley de Coordinación Fiscal, así como una revaloración de la cantidad de recursos que retiene la federación.

Quisiera empezar realizando una bre­ve explicación sobre cómo es que obtie­nen recursos las entidades federativas. Según lo establecido en nuestra cons­titución, a través del Presupuesto de Egresos, el Gobierno Federal tiene la responsabilidad de transferir una can­tidad de recursos a los estados y muni­cipios. Sin embargo, por varias décadas, México ha ido en contra de la tendencia internacional en lo que concierne a esta distribución, ya que el Gobierno Federal únicamente transfiere 20% del total del gasto a los gobiernos locales.

Esto es algo particularmente preocupan­te para estados como Tabasco. Es innegable que el antes llamado Edén de México, hoy se ve con la grave necesidad de obtener más re­cursos, razón por la cual estoy convencida es necesario impulsar distintas acciones le­gislativas enfocadas en modificar la reparti­ción del recurso federal.

Recientemente, el Secretario de Go­bierno de Tabasco, Marcos Rosendo Me­dina, señaló que una de las formas para compensar la caída de recursos que necesi­taba el estado era a través de una reforma a la Ley de Coordinación Fiscal; modifican­do la manera en la que se reparten las par­ticipaciones federales, de tal forma, que se recompense más al estado, a partir de sus contribuciones petroleras. En lo personal, considero que esto, no sólo es justo, sino necesario, ya que con una mayor captación de recursos, el estado podrá incentivar la creación de nuevos empleos y fomentar la competitividad.

El Gobierno Federal le ha querido asegu­rar a las autoridades de las entidades federa­tivas que el presupuesto que han propuesto tiene como prioridad el velar por su bienes­tar; sin embargo, la realidad es que las ci­fras no mienten y estas muestran que, de no existir un cambio radical en la fórmula de distribución, los estados y municipios segui­rán ocupando el último lugar en la agenda de prioridades del Gobierno.

 



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