Altavoz

Los ambiciosos ídolos de pie de barro


Fabiola Xicoténcatl

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Los intocables y virginales adalides de la honradez y de la justicia resultaron de lo más corrupto. Vivieron toda la vida como parásitos pegados a la ubre del presupuesto público y de los impuestos del pueblo, cuan­do nunca vimos una buena acción o un gesto a favor del pueblo de su parte, que les sirvie­ra de algo a la gente o que mejorara su paupé­rrimo, miserable y deteriorado nivel de vida, sino todo lo contrario.

Siempre convalidando y avalando las ac­ciones canallas de las voraces y abusivas au­toridades.

Ni por asomo vimos algo bueno de su par­te que nos hiciera sentirnos orgullosos de ellos y tenerlos en un pedestal como héroes de la Patria. Todo lo contrario.

Sus escandalosos salarios y prestaciones nos hicieron vomitar de asco y rabia. De 500 a 800 mil de lo que se sabe y lo que es público por ahora.

Ya los conocíamos pero se quitaron la ca­reta cuando se negaron a bajarse sus abu­sivos sueldos al nivel de lo que ganara el Presidente de la República. Se vieron como unos ambiciosos vulgares, porque en lugar de adaptarse a los nuevos tiempos de cri­sis económica y desgracia financiera en que cayó México, donde el pueblo se muere de hambre, prefirieron irse al basurero de la historia, autoampararse y darle amparos a los otros vulgares ambiciosos como los Con­sejeros del INE, para seguir pagándose los millonarios sueldos de más de medio millón de pesos al mes.

La caída del ministro de la Suprema Cor­te de Justicia de la Nación, Eduardo Medi­na Mora, quien “renunció” al cargo 11 años antes de que concluyera su encargo, nos da una tremenda lección: ya no hay intocables en este país. Se terminó esa etapa negra en la historia de México.

Ya hace dos décadas Laureano Naranjo los dibujó al dedillo con un verso que se hizo famoso en los cafés de Villahermosa: “Ma­riano Azuela Huitrón/ real ministro de la Corte/ si le ofreces un millón/ ¿quién sabe cómo se porte?”

Falta la otra parte de esta película. A ver si no termina tras las rejas. Buen trabajo de la UIF y de Santiago Nieto. A ver qué otro as se trae bajo la manga.

Ya una de las preferidas del ‘ancien régi­me’, Rosario Robles, está detrás de las re­jas. Muchas veces se burló de la justicia. Se pitorreaba de López Obrador y sus más cer­canos.

Así que no nos sorprendamos que en los próximos meses los ídolos de pie de barro empiecen a caer como fichas de dominó.

 



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