LOS DARDOS DE BRACHO

Dardo Histórico


Carlos Bracho

Lecturas: 178

Cuando las cosas, los asuntos culturales o politicos están navegando en el mar de la co­rrupción, cuando los problemas superan la realidad objetiva, cuando la confusion es un síntoma nacional, yo, su servidor y amigo, enterado de las causas, sabedor de las pata­das que se dan debajo de la mesa, conoce­dor de las argucias que los malosos emplean para campear a tambor batiente, yo, y dado que poco puedo hacer para cambiar ese es­tado de cosas, me sumerjo, con gusto enor­me, en la historia, y si de la historia patria es el cuento, mejor. Sí, saborear los remansos que las páginas de nuestro pasado nos ofre­cen, es digno de agradecer.

Son enseñanzas útiles, son acciones que deberían leer, una vez y otra, los causantes de los males, que son naturalmente, los po­líticos mexicas. Sí, como que no leen las pá­ginas del pasado, como que no quieren saber de las lecciones que encierran las efemérides. Bien dicen que ignorar la historia, es cometer hoy, los mismos “pecados”. Viene esto a cuento porque al rememorar algunos de los pasos de Juárez dados en el contexto de sus días en el poder, nos queda un gran sabor de boca, nos quedan hechos y accio­nes ejecutados por un hombre que, él sí, de verdad, amaba el orden, cumplía la ley, ama­ba a México. No pasaba el tiempo hablando, charlando, dando conferencias inútiles, no, era un hombre de acción, como todo politi­co que se precie, debe serlo.

Y por eso, para ya no hablar sobre el cri­men de Estado cometido contra los estu­diantes en el pasado y negro año de 1968. Para no recordar la sangre derramada de los jóvenes, para no hablar de los soldados dando bazukasos, para no decir más sobre las golpizas de los granaderos dadas en las cabezas inocentes, me sumerjo en la his­toria. Allí encuentro, como digo, algo de paz, algo de aliento para seguir en la lucha. Juárez, cuidando, protegiendo los bienes nacionales, cuidando el honor patrio, no déjándose mangonear ni hincarse ante los amagos de los países poderosos.

Enfrentándose a una y mil calamidades que los enemigos encuadrados en la dere­cha de la política, que atentan y han atenta­do siempre contra los valores republicanos más nobles. Juárez, viajando en su Carrua­je, huyendo de los criminales saboteadores de la justicia. Juárez poniendo en su lugar a los curas y estableciendo las distancias que deben existir entre las Iglesias y la ley y la república liberal. Juárez teniendo co­mo asignación un dinero humilde, como co­rresponde a un patriota.

 



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