LÍNEA ECONÓMICA

Dos de octubre; antes y después


Javier Lagunas

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Es dos de octubre, habrá marchas en con­memoración de la matanza de estudiantes ocurrida ese mismo día pero de 1968. Aque­llo sí fue un acto de represión y brutalidad del Estado pues aquellas eran marchas pa­cíficas, sin quemas ni encapuchadas o em­bozados. Ahora es muy diferente, hay un gobierno elegido democrática y apabullado­ramente. En las manifestaciones de este día se espera orden y respeto de quienes las pro­tagonicen, mejor dicho, más que esperarlo la ciudadanía exige se mantenga el orden, las autoridades estatales o federales deben imponerlo y en caso de registrarse desma­nes están obligadas a hacer respetar la pro­piedad pública y privada; no esperemos a que los particulares por sus propios medios defiendan sus comercios u otro patrimonio contra grupos, infiltrados o no, que realicen actos de vandalismo para dañarlos, es decir, si con toda razón se defienden y se registran heridos o peor fallecidos, la responsabilidad será toda de los gobiernos local de la CDMX o del Federal según sea el caso. Nosotros entendemos claramente que estos no res­pondan a provocaciones, que pugnen por evitar confrontaciones violentas, pero ESO TIENE UN LÍMITE y este es el respeto al derecho de terceros que SON MILLONES MÁS que los grupos de protesta. Los llama­dos de AMLO y otras autoridades al orden son claros, si esos manifestantes o parte de ellos comenten delitos flagrantes como in­cendiar o destruir propiedades públicas o privadas, debe actuarse sin miramientos o contemplaciones. La autoridad NO debe au­to engañarse: hacer valer el Estado de dere­cho es su obligación constitucional, cuidar las formas y no dar pretexto a la oposición o sus detractores para acusar a AMLO o Claudia Sheinbaum de represores es co­rrecto pero, como ya señalamos, hay lími­tes. Tampoco debe permitirse por ningún motivo, más agresiones a policías o Guar­dia Nacional pues se corre el grave riesgo de que, en defensa de la integridad de sus elementos, respondan violentamente des­oyendo las órdenes de la superioridad y ello sería peligrosísimo, tanto para el país como para los propios manifestantes presentes o futuros. “No le busquen”.

FELICIDADES

Desde este espacio te envío un fuerte abra­zo. A mi hermano Santiago le deseo paz y bienestar y el mejor de los cumpleaños.

 



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