EL TABASQUEÑO

Temblores de la época


Héctor Tapia

Lecturas: 6414

Bonos dorados, cenas fifís y acusaciones de despilfarro

La realidad le da razón a AMLO: Catamarán, Creset, ENVIPE

 

En esta época donde Tabasco tiembla y se sacude ante bonos dorados de 80 mil pesos men­suales en el gobierno, cenas fifís en la Quinta Grijalva, acusaciones de despilfarro y malos manejos en el Congreso, algunos presidentes munici­pales bien podrían sufrir de confusión en las señales enviadas desde Villahermosa.

Como aquella que le ocurrió a un alcalde de Los Ríos, que una mañana recibió a su secre­tario particular presa de la agitación con un telegrama en la mano que traía un mensaje urgente. Después de dos animosos intentos para leerlo él mismo, requirió los servicios del señor secretario del ayuntamiento.

Decía el telegrama:

“Comunícole temores, movimiento telúrico con epicentro cerca de esa localidad. Tome precauciones necesarias y reporte inmedia­tamente a la superioridad”.

El alcalde llamó rápidamente a su compa­dre y jefe de la policía municipal; alertó al úni­co bombero voluntario del pueblo, y ordenó al secretario —que también fungía como sa­cristán de la iglesia— que estuviera listo para tocar las campanas a una señal. Se fajó la 45, abasteció los cuatro cargadores de repuesto, aceitó la carabina M-1, y dijo solemnemente:

—Ahora sí, estamos listos pa’lo que venga en contra de las instituciones y de la 4T.

Cuarenta y ocho horas más tarde envió a Villahermosa el siguiente mensaje:

“Recibido oportuno aviso del otro día. Pu­simos en acción al punto. Cábeme satisfacción informar a esa superioridad que movimien­to quedó completamente controlado. Telúrico y Epicentro encuéntranse ya a buen recaudo en la cárcel. Huestes que comandaban estos fascinerosos sufrieron numerosas bajas. Nosotros ninguna, bendito sea Dios. Ruego discúlpenme no haberme reportado antes, pero es que ayer nos agarró aquí un temblor de la fregada”.

 

• • •

Al buen sabor de boca que dejan los anun­cios de austeridad, de recortes de gastos y de retiro voluntario a la excesiva burocracia, por parte del gobernador Adán Augusto López Hernández, siguió en estos días un resabio amargo, el de las contradicciones, al saberse que 12 secretarios de Gobierno cobran 23 mil pesos mensuales en la nó­mina fiscal y al mismo tiempo reciben una “compensación por desempeño” (o de fatiga, da igual) de hasta 80 mil pesos mensuales mediante un recibo simple, sumando am­bas nóminas ingresos promedios de 103 mil pesos, montos muy cercanos a los que devenga el propio mandatario.

A estas paradójicas señales se suman las del propio Congreso Local de Tabasco que desde septiembre del 2018 decidió quitarse 61 millones de pesos (de 400 a 331 mdp) igual por austeridad, ese dinero fue devuelto presunta­mente a Finanzas con la promesa de que los recursos serían utilizados para la creación del Banco Rosa en los primeros días de enero del 2019, del cual se desconocen al día de hoy el paradero del dinero y del ‘banco’.

Entonces, se llama a los alcaldes a ama­rrarse el cinturón, se les conmina a poner en marcha planes de austeridad para que los re­cursos alcancen. Se les advierte que no firmen contratos de publicidad con medios (20/0919: https://bit.ly/2m7tbGx), pero por otro lado se pagan dobles sueldos en la burocracia dorada, se difunden imágenes de una espléndida cena en salones de la Quinta Grijalva, con plati­llos de autor y vino, y ahí mismo se sienta a la mesa a un medio, a Telerreportaje.

Hay austeridad republicana para la buro­cracia de abajo, para los diputados de opo­sición, para los partidos políticos, para los alcaldes, pero no arriba, desde donde se pide apretar el cinturón.

De seguir estas señales confusas, donde hay recortes que se justifican con la auste­ridad sin que exista claridad de en qué se utili­zan los ahorros, entonces se esfumará la idea del cambio, del ‘juntos haremos historia’ y todo se reducirá a un doble discurso, a una simulación.

 

• • •

La realidad se abre paso siempre con lógi­ca perversa, muchas veces a través de las lo­curas mas incomprensibles, como aquella del catamarán de Paraíso asaltado a medio río por un comando de 12 delincuentes a bordo de cuatro lanchas. Ni en las mejores historias de Chanoc en Ixtac habría ocurrido algo así.

Esa realidad es la que le dio la razón al Pre­sidente cuando lamentó no ver en Tabasco los avances en seguridad que él quisiera, como sí ocurre en Campeche, estado al que le reco­noció encontrarse ya a la altura de la policía ‘suiza’ yucateca.

El adanaugustismo está repitiendo sin gran diferencia lo hecho en seguridad por anteriores administraciones. Hasta ahora la única disimilitud la marcan las 180 patrullas alquiladas. No hay un cambio de paradigma como sucedió en Yucatán.

Los yucatecos cuentan con una policía única en todo el estado, con las mismas ca­pacidades y armamento y el ayuntamiento de Mérida maneja un grupo de fuerzas coor­dinadas que opera únicamente en el Centro histórico. Además: la seguridad es controlada por policías de carrera, no por políticos-poli­ciacos.

Mientras, Tabasco sigue acaparando los portales de internet de todo el país y las primeras planas de diarios nacionales con malas noticias: un ataque en el Creset con dos muertos; la ENVIPE que sigue colocando al estado a la cabeza del país con los peores niveles de percepción de seguridad, con 90.2 por ciento; y el incomprensible ataque a una mujer dentro de los juzgados de juicio oral.

Hoy no se puede seguir haciendo lo mismo. Está prohibido fallarle al estado. Estamos ante una alternancia histórica que no debe­mos dejar pasar en limpio.

Ya lo pidió el Presidente —y su pecho no es bodega—, la seguridad en Tabasco tiene que ser motivo de orgullo, como en Campeche y Yucatán.

¿Cuándo empezamos?

TAPANCO

••• DICEN QUE EL MONTAJE de la aus­teridad que Morena venía pontificando desde el Poder era tan, pero tan creíble, que hasta los diputados del PRI se lo tragaban y acataban sin chistar. Pero de pronto, todo se derrumbó —como diría Emmanuel, el cantante—: los secretarios del Gobierno del Estado están recibiendo 103 mil pesos libres de polvo y paja, mientras que a ellos les poquitean 70 mil pesos (50 de dieta 20 mil de apoyo legislativo). Eso hizo que se levantara una gran polvarada en el Congreso Local, (por cierto, único en todo el país que redujo sueldo a diputados y a todo el personal y desde luego al presupuesto). De pronto los priistas se dieron cuenta que sí hay austeridad... pero sólo para la oposición. Plop

 

 

 “Si quieres resultados distintos no hagas siempre

lo mismo”.

ALBERT EINSTEIN

 



Columnas anteriores

visitas