VECTOR X

¿Qué teme Beatriz Milland?


Luis Antonio Vidal

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A destiempo, pero con argumentos, diputados locales priístas al fin se atrevieron a denunciar lo que hace tiempo era un secreto a voces: el dinero de la Cámara de Diputados se gasta a manos llenas, sin transparencia y para beneficio de la clase gobernante.

Nicolás Bellizia e Ingrid Rosas han rascado la herida de la cuarta transformación cuyas mañas no son diferentes al desempeño legislativo de priistas y perredistas.

Hoy se repite la historia. En el Congreso local se oculta todo, pocas cuentas, muchas dudas. La Presidenta, Beatriz Milland, tiene la chequera abierta, por ello cuenta con personal de logística para uso privado y asigna jugosas compensaciones a funcionarios legislativos afines a su grupo.

 Nadie sabe cuánto se ha invertido en la remodelación de diversas áreas del edificio cameral ni cómo se asignaron las obras a los contratistas.

Milland es, digamos, una aprendiz a quien pusieron el cargo para evitar que personajes de peso político brillaran en la presidencia de la Junta de Coordinación Política.

Y como el juguete nuevo trae incluido ese manejo discrecional superior a los 250 millones de pesos, entonces cualquier primerizo se engolosina y se cree tener el derecho a soltar el billete a manos llenas sin rendir cuentas a nadie, pues para el maquillaje de las finanzas tiene de empleado al titular del OSFE, Alejandro Álvarez.

¿O acaso alguien se traga el cuento que en 2018 el Poder legislativo ejerció el dinero con tal pulcritud que ni un solo centavo mereció ser observado? Bellizia propuso una auditoría externa y el Colegio de Contadores Públicos que preside el maestro Javier Rodríguez alzó la mano para hacer la chamba. Milland, sin embargo, se niega. ¿Qué teme? ¿Qué oculta?

No puede existir calidad moral en los diputados de Morena para reprobar cuentas públicas a ex alcaldes o ex secretarios si antes no permiten ellos una revisión de sus propios gastos. Congruencia, es todo.

No le saque diputada presidenta, acepte el examen de honestidad y pase con honores la prueba del ácido.  

 



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