PLUMA DE GRUPO CANTÓN

Toledo universal


Porfirio Muñoz Ledo

Lecturas: 224

El pasado 10 de septiembre, en el dintel de las fiestas patrias, la Cámara de Diputados rindió un homenaje al recién desapareci­do Francisco Toledo. Agradecí a la diputa­da por Juchitán y a todos los legisladores de Oaxaca el que me hayan permitido tomar la palabra en una audacia fraternal, a nombre del Grupo Parlamentario de MORENA.

Dije lo siguiente: Este 2019, Año Internacio­nal de los Pueblos Indígenas, voló –como uno de sus papalotes- el genio del más destacado artista plástico del país. Coincidencia astral, tal vez. Se extinguió una vida luminosa, ex­presión sin par del México profundo, caren­te de afeites y ajeno a toda imitación. Toledo colmó como ninguno la premonición de la Raza Cósmica. Francisco no perecerá en la memoria de los mexicanos ni en la impronta universal del arte. El último y el más puro de los gigantes que habitaron nuestra inmensa tradición plástica: Rivera y Siqueiros, pero sobre todo Orozco y Tamayo, sin olvidar a José Guadalupe Posada.

Nunca trabajó para el lucimiento formal ni para el comercio, aunque todas sus obras ha­yan arrebatadas del mercado. Autentico co­mo era, más que un arte comprometido fue una vida comprometida en la generosidad sin fronteras, el altruismo y la creación plástica desbordada. Grabador, dibujante inigualable, pintor, escultor y ceramista. Podría conside­rarse con justicia el Pablo Picasso de Amé­rica Latina, pero en su caso activista social, promotor de los Derechos Humanos y amigo de los oprimidos. Inolvidable su actitud soli­daria con las victimas de Ayotzinapa.

Lo conocí en Paris en 1965, siendo yo Conse­jero Cultural de México. Huraño y explosi­vo, exhibía su origen étnico con orgullo y con éxito. El primero de los miembros de su gene­ración que fue acogido en una importante ga­lería como la de Karl Flinker. Durante esos años profundizó su inmensa cultura plásti­ca en la que habitaron Durero, Paul Klee, Chagall y Kandinski. Combinó la lucha so­cial desde la Coalición Obrera, Campesina y Estudiantil del Istmo de Tehuantepec, con la intensa y variada obra artística que sus­tentó su fama mundial. Albergaba una ilu­sión escondida: igualarse con Rembrandt en el arte del autorretrato y publicar un volu­men con las obras de ambos. Propongo a es­ta Cámara realizar un libro que contenga la obra de los más grandes pintores de su tiem­po: sueño fantástico como él lo fuera.

 



visitas