Entre Números

Paquete económico, más de lo mismo


Mtra. Soraya Pérez

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La semana pasada se presentó el Paquete Eco­nómico 2020 y como era de esperarse fue más de lo mismo, promesas vacías, asignaciones sin sustento y la falta de un rumbo claro por el que se va a llevar a nuestro país. Existen muchas cuestiones sobre este proyecto que debemos analizar con mayor profundidad, pero en una primera pincelada podría adelantar que este paquete figura como uno muy optimista, poco realista y que no abona al crecimiento econó­mico.

Quisiera empezar por la única buena noti­cia, y es que este paquete se encuentra equi­librado, es decir, existe un balance entre los ingresos y el gasto público. Hasta aquí podría­mos decir que parece ser un paquete responsable, pero la realidad es que no es así.

Uno de los problemas más grandes es que presenta variables poco realistas, empezando con la estimación de crecimiento económico. Llama mucho la atención que el pronosticado para 2020 es de 2% cuando expertos estiman poco más de 1%. Además, las estimaciones del Gobierno sobre su capacidad de incrementar los ingresos tributarios son demasiado opti­mistas, especialmente porque estiman una plataforma petrolera que difícilmente se al­canzará.

La agenda pendiente sigue siendo la falta de recursos para los estados y municipios. Distin­tos funcionarios se han empeñado en asegurar que este paquete establece un claro apoyo pa­ra las entidades federativas; sin embargo, esto no es cierto, ya que se observa un recorte tan­to en participaciones como en aportaciones fe­derales.

En lo personal, me parece sumamente la­mentable que uno de los estados más afecta­dos es Tabasco. En términos reales, fuimos la segunda entidad federativa con mayor recorte en las participaciones después de Campeche, algo que me parece inaudito especialmente porque del petróleo de Tabasco y Campeche se han beneficiado todos los mexicanos.

Como lo he mencionado, Tabasco vive un infierno económico, y para que avancemos en la ruta de la recuperación, necesitamos pro­yectos de infraestructura pública inteligentes, así como incentivos fiscales para atraer inver­siones privadas.

 



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