EL COMEJÉN…T

¡Piensen en sus mamacitas!


Óscar Ariel Escalante Zapata

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De gira por Tula, Hidalgo, de donde soy ori­ginario (soy tuleño), el presidente Andrés Manuel López Obrador lanzó un enérgico llamado a los delincuentes: ¡piensen en sus mamacitas!

Probablemente los delincuentes lo ha­rían dos veces antes de accionar, si tuvieran madre, pero como no tienen, o más bien, les vale ídem, la frase retumbó en todo el de­sierto de Sonora.

Aunque ya les encontró una mamá pa­ra todos ellos, la corrupción, a la que llamó la madre de la inseguridad en México, pe­se a que muchos creemos que ni la corrup­ción ni la inseguridad, tienen progenitora en México. Y ya harto de la delincuencia, en Tamaulipas AMLO la mandó al carajo precisamente en Soto La Marina, que nada tiene que ver con el cómico ‘Mantequilla’, aunque allá si entran como cuchillo en man­tequilla las autodefensas y narcotraficantes, pero agregó que él no aplicará el modelo del garrotazo.

‘Al carajo la delincuencia, fuchi, guácala, es como la corrupción, comparó el presidente, mientras que al gober Pancho Cabeza de Vaca lo abuchearon como apestoso

El que para nada fue apestoso como presi­dente fue Enrique Peña Nieto, pues tan solo en un vuelo gastó más de 70 mil varos en gel (con razón nunca se despeinaba), per­fumes y hasta papel de baño por todas las veces que la cajeteó, que fueron como una, no, menos, como cinco ocasiones.

Y así, entre no gastar en medicinas, en darle ‘el avión’ a los artículos de higiene per­sonal y otros, ya van más de 145 mil melones de varos ahorrados en nueve meses, con los que ya se pueden garantizar 40 mil melones en gratuidad de medicamentos.

Acá en nuestro terruño el gobernador Adán Augusto López Hernández hizo un im­portante anuncio: ya no se pagará cuota por el Libramiento de la ciudad, ojalá se vayan por allá todos los camiones pesados para que no estorben en el periférico.

Por cierto que también informó sobre la construcción de la prolongación de la ave­nida Sandino, la cual desahogará el tránsito vehicular de la salida de la fuente Frambo­yanes rumbo a Teapa, y aunque digan que Teapa está feo, hay que ir a visitarla.

 



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