Altavoz

La danza de los millones


Fabiola Xicoténcatl

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En tiempos de hambre y descomunal crisis económica, cuando la gente se muere de hambre sin fuentes de empleos y sin un sustento que le permita llevar comida a su casa, resulta inmoral, grosero e infame que los partidos políticos vayan a derrochar más de 90 millones de pesos en prerrogativas.

Primero por haber impugnado la enmienda que modificó el partido MORENA para reducir a la mitad los descabellados y ofensivos montos económicos, y segundo que la Corte, -que ha dejado mucho que desear y se ha convertido en una de las instituciones más aborrecida por los mexicanos-, haya dado la razón a las dirigencias de los partido políticos para devolverles casi 45 millones de pesos del erario público, es decir de nuestros impuestos. Morena se ha salvado con el anuncio de que va a devolver la mitad de sus prerrogativas a la hacienda pública de Tabasco. ¿Y los demás, qué?

PORFIRIO Y SU TIEMPO El golpe que junto con Cuauhtémoc Cárdenas en el primer semestre de 1987 le propinaron al PRI, fue demoledor. Para ese entonces ya Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega era figura prominente en el partido tricolor y en todos los círculos políticos de México y el extranjero.

La Corriente Democrática que nació en esos meses del '87 fue el cisma del partido tricolor. Luego de la dimisión de ambos ya nada fue igual. Ahí empezó la verdadera desgracia del Revolucionario Institucional.

Luego se unificaron las izquierdas (Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM); Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN) y por el Partido Popular Socialista (PPS). En 1988 como Frente Democrático Nacional postularon a Cárdenas como su candidato a la presidencia de la República. Lo del descarado fraude del 1989, la caída del sistema y otras marrullerías que entronizaron ilegalmente a Carlos Salinas como Presidente de la República ya es harto conocido.

Porfirio es bohemio, atrabancado, mal hablado, mujeriego, insolente en ocasiones y grosero en otras, pero tiene una virtud innegable, es un ideólogo y estudioso del derecho y la política como ninguno, con una capacidad que asombra.



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