VECTOR X

Chicanadas


Luis Antonio Vidal

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De un tiempo a la fecha, el reacomodo de las fuerzas políticas en el Poder Legislativo ha dado lugar a diversos acontecimientos de suyo interesantes. Los partidos atrincherados en fracciones parlamentarias forcejean para ejercer el poder, cueste lo que cueste.

Repasemos la historia para entender lo que hoy ocurre en el país.

Una nota publicada por el diario Reforma el viernes 3 de septiembre de 1999 informaba: "La mayoría opositora en la Cámara de Diputados rompió ayer el quórum reglamentario para evitar la destitución del panista Carlos Medina Plascencia como presidente de la mesa directiva, frustrando las pretensiones de los priístas".

En ese momento, la fracción del PRI coordinada por Arturo Núñez pretendía destituir a Medina por haber respondido el informe del Presidente Ernesto Zedillo con un supuesto sesgo partidista.

Sin embargo, los opositores al priismo rompieron el quórum y abortó la sesión, provocando la reacción de Núñez quien llamó a los panistas "mariquitas sin calzones". El mandón sometido por las minorías.

Hoy, la realidad en las cámaras de diputados y senadores se asemeja bajo otra tonalidad. Quien tiene el control mayoritario se clava el santo y la limosna.

En el Senado, Morena vivió una cena de negros con el descarnado pleito callejero entre Martí Batres y Ricardo Monreal. El zacatecano mapacheó a Batres con votos ajenos a Morena para arrebatarle la presidencia de la mesa directiva a favor de la tabasqueña Mónica Fernández. Una verdadera chicanada. Rudos contra rudos en el lodazal morenista. Triste espectáculo y decepciónante lección de ganar a costa de lo que sea.

Pero si en el Senado se despezaban los hijos del caudillo, en la Cámara de Diputados la fracción de Morena intentó otra chicanada al estilo priista para conservar la presidencia de la mesa directiva y perpetuar a Porfirio Muñoz Ledo. Roto el diálogo y las formas, vulnerado el marco jurídico, Porfirio reculó en el intento golpista y le siguió el rebaño ovejero con miles de aplausos fingidos. La minoría reventó la chicanada. Morena salió tan pícaro como su abuelo el PRI.



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