CURUL 36

Rafael Elías y sus demonios


Leobardo Pérez Marín

Lecturas: 1049

Hoy inicia el segundo año constitucional de la actual legislatura y Morena seguirá presidiendo la mesa directiva, la cual fue designado al experimentado legislador jonuteco, Rafael Elías Sánchez Cabrales, quien deberá estar al frente de las sesiones más importantes que se avecinan como es la calificación de cuentas públicas, el primer informe de un gobernador morenista y la aprobación del presupuesto.

Esta designación fue quizá la más acertada, sin embargo el ex perredista debe tener clara su función, no confundir la gimnasia con la magnesia, él dirigirá los trabajos de sesiones pero sigue habiendo una presidencia de la Junta de Coordinación Política.

Su afán de protagonismo lo debe de controlar, deberá amarrar a sus demonios, pues ya se evidenció en algunas entrevista de radio, donde por querer figurar solo demostró su ambición de ser tomado en cuenta. Rafael sabe que esta es una oportunidad de oro, ya que no pudo alcanzar la coordinación de su bancada, ahora tendrá durante todo un año los reflectores de los medios de comunicación, lo que tanto andaba buscando porque no puede esconder su deseo (ambición) de ser alcalde de nuevo. Le llegó justo en el momento en el que necesitaba salir de la penumbra donde se encontraba, porque se contagió de la misma enfermedad de muchos de los que hoy son legisladores de Morena, sí esos que se siente paridos por Dios, inalcanzables y soberbios, que no saben que la curul tienen una fecha de caducidad pero la política es eterna.

Sin duda no será fácil para el diputado Rafael Elías, ahora sabrá lo que es lidiar con demonios y ángeles, sí, esos con los que hizo alianzas en el pasado ahora serán su dolor de cabeza, ojalá tenga la mesura para coordinar los trabajos parlamentarios sin perder el piso, pero tampoco si intentar suplir la posición de la Junta de Coordinación Política.

EL OSFE
La historia se repitió, tal como sucedió con Granier Melo, en donde el OSFE solo vio irregularidades en su último año de gobierno, lo mismo ocurrió con Arturo Núñez Jiménez, donde detectó casi la misma cantidad desviada en ambos sexenios, 5 mil millones de pesos.



Columnas anteriores

visitas