ANALISTA

Pobreza: el reto de todos


Óscar Gómez Cruz

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NO COMO DISCURSO POLÍTICO NI COMO CARIDAD QUE EXPÍE NUESTRAS CONCIENCIAS, SINO COMO UNA OBLIGACIÓN MORAL, SOCIAL Y COLECTIVA.
 
“Primero los pobres”, es la premisa y el mensaje central que ha utilizado el Presidente Andrés Manuel López Obrador desde su última campaña electoral, y en el previo de su primer informe de gobierno. 
 
Más allá de un eslogan, comunicación gubernamental o personal, estoy seguro de que como mexicanos, sin importar preferencia política y sin necesidad de radicalizar posturas entre derecha e izquierda, conservadores y liberales o de autoproclamarse personas o partidos de centro izquierda o centro derecha; debemos de dejar de hacer que no vemos la pobreza en la que vive el 41.9 % de la población en 2018.
 
Los datos son contundentes:
 
1) 52.4 millones de personas viviendo en pobreza (2018)
2) 9.3 millones en pobreza extrema (2018)
3) 61.1 millones de personas que viven con ingresos inferiores a la línea de pobreza por ingresos (2018)
4) 4 millones 749 mil (5,5) personas analfabetas en México (2015)
5) 20.2 millones carece de a los servicios
de salud (2018)
6) 9.1 años el promedio escolaridad (2015)
 
El 10 por ciento de personas más ricas en México (decil 10 de ingresos) concentran el 33.61 por ciento de la riqueza del país; mientras que el 30 por ciento más pobre (deciles 1 al 3 de ingresos) concentra el 9.40 por ciento de la riqueza para 2018. La brecha de desigualdad es creciente, y ese es uno de los temas centrales para entender algunas variables de la problemática nacional.
 
La pobreza por sí misma no explica una correlación directa con la violencia. Pero sí la desigualdad radical. Entre más grande es la brecha entre ricos y pobres, mayores índices de violencia.
 
La pobreza multidimensional se explica por medio de ocho diferentes variables entre las que destacan: ingresos, rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, acceso a la alimentación, calidad y espacios de la vivienda, acceso a los servicios básicos en la vivienda y grado de cohesión social. A mayores niveles de educación, mayor posibilidad de oportunidades.
 
Puedes tener educación formal a diferentes niveles, pero si no hay empleos disponibles nadie te va a contratar, o lo harán con salarios extremadamente bajos, para realizar funciones que ni siquiera requieren especialización.
 
Y aquí ocurre el fenómeno de la parálisis de desarrollo de conocimiento y de la migración de cerebros. “Los pobres primero” es una frase que debemos hacer nuestra todos. No como discurso político ni como caridad que expíe nuestras conciencias, sino como una obligación moral, social y colectiva en la que se asume y entiende que la pobreza no favorece a nadie.
 


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