VECTOR X

Adán-Octavio: primer round


Luis Antonio Vidal

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Durante los últimos dos meses, el director general de Pemex, Octavio Romero, se ha placeado por Tabasco recogiendo el aplauso fácil del respetable, producto de su importante cargo. Va sembrando petróleo para su futurismo político.

Hace unos días, Romero convocó a siete presidentes municipales en Comalcalco y ahí les entregó un generoso donativo de siete ambulancias para igual número de municipios. Sonrientes, por cierto, se vieron a su lado el subsecretario de Bienestar, Javier May, los alcaldes beneficiados y otros funcionarios federales.

Cheque lo que dijo: "De diciembre a la fecha, Pemex ha destinado 421 millones de pesos en 122 obras o acciones en Tabasco, y para el cierre de 2019 llevará a cabo acciones sociales por un monto superior a los 300 millones de pesos". Chulada.

Notoria ha sido, en ambos eventos, la ausencia del Gobernador Adán Augusto López, sobre todo cuando se trata de entregar beneficios por la coordinación que, se supone, debe existir entre la federación y el Estado. Más aún porque es asunto de cortesía política y principio de autoridad, que Pemex done a los municipios a través de la gentil intermediación del gobierno estatal.

Octavio se acomoda el cuello de la camisa para presumir, él y sólo él, lo generoso de su cargo a favor de los tabasqueños. Habla, presume, siembra. Se trata de una especie de campaña sin permiso del mandatario estatal, quien ya le recetó hace poco un primer derechazo al anunciar que no firmará convenio alguno con Pemex. "No estamos dispuestos a que nos impongan absurdas reglamentaciones".

Pintó su raya y mandó un mensaje al paisano. Hizo suyo aquello de su pecho no es bodega.

Será Octavio muy cercano a AMLO, pero la jerarquía de Gobernador la tiene Adán. El respeto al gobierno ajeno es la paz.



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