LÍNEA ECONÓMICA

AMLO, ileso entre los “tiburones”


Javier Lagunas

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En la conferencia de prensa de ayer, el Presidente Andres Manuel López Obrador anunció el resultado de la negociación con las cuatro grandes empresas que mantienen contratos para la operación de distintos gasoductos en el país con la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Es preciso mencionar que en términos generales, esta última empresa, o la nación que en este caso es lo mismo, se ahorrará alrededor de 4 mil 500 millones de pesos, y se espera que los medios de comunicación que se han mostrado velada o abiertamente hostiles hacia AMLO y su proyecto de gobierno, incluyendo a sus opinadores o "analistas estrella" (Leo Zuckerman, Ricardo Alemán, Carlos Loret, Ciro Gómez y otros más), destaquen este logro que beneficiará a la nación y a sus habitantes; es decir, al menos que tengan la osadía de contradecir a Carlos Slim quien aseguró en esa conferencia que hay confianza en los proyectos del Presidente, y que el empresariado está interesado en invertir en todos ellos, o bien, que contradigan lo señalado por el Consejo Coordinador Empresarial el cual, en voz de su presidente, reconoció al igual que Slim que fue una buena renegociación así como la manifiesta voluntad del Ejecutivo Federal y su entera disposición, si esos medios y los detractores políticos del mandatario llegasen a desestimar este logro, sencillamente estarían llamando tonto y mal negociador a empresarios entre quienes se encuentra uno de los hombres más ricos del mundo. El Presidente ha demostrado voluntad de no agredir al capital, de trabajar al lado de ellos, pero eso no implica ni significa patentes de corzo ni que esa voluntad vaya contra los intereses nacionales y de la población; poner en la mesa la renegociación de los contratos de transporte de gas entre CFE y grandes firmas privadas para alcanzar un acuerdo que no lesionase a ninguna de las partes, requirió por supuesto de habilidad y pragmatismo, dado que esas empresas NO permitirían o no aceptarían algo que les representase pérdidas. AMLO "nadó entre tiburones" y supo tratarlos sin enemistarse o pelearse frontalmente, y si esos "tiburones", poseedores de enormes capitales dicen que hay confianza y que hubo un buen arreglo, sería un despropósito que algunos medios aseguren que las cosas van mal.



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