LOS DARDOS DE BRACHO

Dardo soñador


Carlos Bracho

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Siempre me sucede que cuando empiezo a pergeñar mi nota para el Diario Tabasco Hoy, me quedo viendo la “terrible” hoja en blanco y me digo: -“Y ahora, de qué tema voy a escribir, qué es lo que haré para que nuestras lectoras insumisas y nuestros lectores en lucha, reciban, con mis letras, aliento, y un aliciente provocador que algo les sirva para su gran comportamiento social. Y aquí me tienen dándole a la máquina y no encuentro un tema capital que les haga quitar el sueño. Y mire usted, lo que son las cosas, aquí he encontrado el tema: ¿Qué nos quita el sueño a los mexicanos? Bueno, aterrizando y confesándome con nuestros lectores, a mí quien me quitaba el sueño era nada menos que Marilyn Monroe, y por lo que sé, millones de hombres de todo el mundo, eran mis rivales, pues a ellos también la rubia espléndida era la quitadora de sueños. Y bien, pero, hoy, hoy ¿qué me quita el sueño?: Si de política se trata, me lo quita el cúmulo de problemas que no han terminado por solucionarse y que tienen intranquilos a algunos millares de mexicas. Sabemos sí, que el Gobierno está tratando, con todos sus medios posibles, de erradicar la corrupción, de acabar con el saqueo y la venta de los bienes nacionales, que ataca frontalmente a los malos funcionarios, que pone todo el peso de la ley contra los huachicoleros del gas y de la gasolina, que siguen las carpetas jurídicas abiertas contra los que han traicionado la confianza del pueblo y que han saqueado las arcas nacionales. Sí, “menudo” trabajo que marcha a tira y tirón, que lucha contra la corriente, que la resistencia al cambio es brutal, que los ataques a la “limpieza” del país, son continuos y muy certeros, que la corrupción estaba arraigada en casi todas la esferas de la administración pública, y que por lo tanto el erradicar estos males es una tarea de titanes. Por eso está presente el malestar que existe en muchas capas sociales, por la resistencia de innumerables hombres y mujeres que antes gozaban con ese libertinaje, y la falta, también, de una información plena, total, documentada y verídica de esa “lucha”, tienen al país, y a muchos segmentos de la población sumidos en la confusión. Eso, como digo, a mí no deja de quitarme el sueño y para ayudar, para estar consciente de esos males y combatirlos en mi pequeña medida, debo de estar al día de lo que sucede en mi México lindo y querido. ¿Usted lectora? ¿Usted lector? le pregunto, con respeto: ¿Qué esta haciendo para tener un país sano y en paz? ¿Cumple bien con sus obligaciones éticas, sociales y políticas?

VALE


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