EL TABASQUEÑO

Carta al Presidente de México


Héctor Tapia

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Señor Presidente, le escribo a
 38 grados Celsius de temperatura, con ello comprenderá, de tabasqueño a tabasqueño, que lo hago con el temple del trópico, con la sangre caliente, pero a  la vez con la cabeza fría que me  permita un buen juicio. Hoy realiza usted su octava visita como mandatario federal, muchas para la historia de nuestro estado, (aunque ya nos hemos quedado cortos pues me informan que Oaxaca lleva nueve) pero acordes al compromiso con la tierra que lo vió nacer y crecer. 

Me permito dirigirme a usted para externarle de forma sincera la preocupación que vengo escuchando de empresarios, constructores, comerciantes y trabajadores tabasqueños acerca de la difícil situación que guarda la economía
de Tabasco. Recuerde señor Presidente que el Gobernador del estado, Adán Augusto López Hernández, recibió un estado al borde de la quiebra, minado por una crisis que se ha prolongado ya por más de seis años. 
 
No olvide usted que en 2008 Tabasco recibió un duro golpe del panismo, al cambiar desde el Congreso Federal la fórmula de repartición de participaciones federales. Enfilando más recursos a los estados que tienen mayor población, crecimiento económico y recaudación local, y dañando con ello a entidades como la nuestra, que pese a aportar amplios recursos con la venta del petróleo que se extrae de nuestro subsuelo, se le quitaron de tajo importantes cantidades del presupuesto y con ello competitividad. 
 
De pronto señor Presidente, el petróleo pareció voltearnos la cara y venirse en contra de nosotros. Pasó de aliado a enemigo. No exagero. Si no, cómo entender que ese energético que por más de 40 años apuntaló el desarrollo del estado de pronto nos daba un coletazo, al desplomarse el precio internacional y al mismo tiempo en aquel 2014, en pleno auge del gobierno del ex Presidente Enrique Peña, anunciaban un duro recorte a la inversión en exploración de pozos, como parte de una estrategia para implementar una Reforma Energética que prometía un nuevo boom petrolero... Un boom que hasta el día de hoy no llega. 
 
Fueron años del gobierno de Arturo Núñez Jiménez, un Gobernador que en vez de plantársele al Presidente y defender al estado que
se desplomaba en caída libre se le plegó, convirtiéndose en un mandatario priísta más, y no en uno de oposición como realmente debió ser. Nos salió ‘puque’, como usted coloquialmente solía llamar a quienes nos fallan. 
 
La realidad es que la crisis sigue intacta hasta el día de hoy en el estado señor Presidente, cumplimos cinco años en primer lugar
de desempleo, según el INEGI, ésto es, que 7.3 por ciento de la Población Económicamente Activa no tiene trabajo, pese a los esfuerzos que ha emprendido el Gobernador, quien ha logrado pequeños descensos en los ocho meses de su gobierno, pero seguimos manteniéndonos como la tasa más alta de todo México.
 
No olvide usted señor Presidente, que Adán Augusto desde que llegó ha tenido que enfrentar dos enormes problemas heredados por el granierismo y el nuñismo: La durísima crisis en el Sector Salud y la terrible inseguridad que nos tenía a todos bajo llave y que empeoró todo al ahuyentar la poca inversión disponible.
 
Incluso hasta los empresarios tabasqueños decidieron llevarse su dinero a Mérida, Puebla, Querétaro y muchas más hasta el extranjero. 
 
Hoy nos enfrentamos a un nuevo recorte presupuestal, la Secretaría de Hacienda le ha anunciado al gobernador que de los 53 mil 343 millones de pesos que las gestiones de Adán Augusto consiguieron en diciembre pasado al obtener de último momento 2 mil millones de pesos más, ya no nos serán entregados aproximadamente 1 mil 800 millones de pesos, echando al traste los ahorros que esta administración emprendió desde un inicio para intentar reactivar la obra pública estatal que desde hace seis años no existe y que como usted bien sabe, es un gran detonante de empleo y de una gran rama de negocios distintos. 
 
Quiero hacer de su conocimiento señor Presidente, que si bien es cierto, como usted apuntó en su última rueda de prensa, que el pueblo está feliz (y en Tabasco mucho más felices teniéndolo a usted en esa honroso responsabilidad), también es cierto que una parte de nuestro querido Tabasco sufre porque no hay desarrollo, no hay crecimiento, no hay circulante y muchos negocios han tenido que cerrar, y los que se mantienen en pie lo hacen sin saber si mañana podrán seguir operando. 
 
Esto se debe principalmente señor Presidente a que no se cuenta en el estado con obra pública de gran envergadura, sabemos que su importantísimo proyecto de la Refinería de Dos Bocas generará sin duda un detonante importante en aquella zona del estado, pero como usted mismo lo ha dicho, los gobiernos son cuerpos de avance lento, además al ser obras muy especializadas pocos constructores locales pequeños realmente se verán beneficiados. 
 
También tiene usted caminando otros proyectos en la región como el del Tren Maya, la primera piedra de la planta refresquera de Jarritos y Cuenca Lechera que el empresario Eduardo Tricio pretende instalar en Huimanguillo, todos de gran beneficio para el estado. 
 
Sin embargo le recuerdo a usted que Tabasco está en quiebra, que requiere de acciones inmediatas que incentiven la obra pública, que se inicien los distribuidores viales que prometió y con los que nos engañó el ahora ex Presidente Peña Nieto. Urge que se aceleren las licitaciones federales en el estado como las de Conagua, que ya lleva nueve meses sin director y que no ha aterrizado ni un sólo peso en el estado. 
 
Para que usted se dé una idea, el gobierno
de Adán Augusto arrastra un hoyo financiero heredado por Arturo Núñez Jiménez de cinco mil millones de pesos, dinero que su gobierno tuvo que adelantar para apagar las protestas y cierres de avenidas de miles de trabajadores que no recibían su pago, y para componer y surtir medicamentos de último momento. 
 
Hoy Tabasco no ha sanado de todo aquello, el gobierno va saliendo este año a como puede de todos esos problemas, pero dejándolo atado para impulsar una estrategia que levante la economía, le pongo un ejemplo, de todas las licitaciones realizadas por la administración estatal sólo dos han sido de mediana importancia, una por 396 millones de pesos para la adquisición de vales y otra por 230 millones de pesos para la renta de patrullas. 
 
Échele la mano más fuerte a su estado señor Presidente, apriete para que la obra federal aterrice con mayor fuerza, ayúdenos implementando programas que muevan la economía y que permitan a quienes le apuestan a Tabasco y que se juegan sus inversiones y empresas aquí la oportunidad seguir creyendo en el estado y generando más empleos. 
 
Seco el sudor en mi frente y le digo señor Presidente: Todos en Tabasco tenemos sentadas altísimas esperanzas en usted y en su gobierno, sabemos que lo que no se logre en los próximos cinco años y tres meses para el estado, no se obtendrá ni en 100 años o peor aún, quizá nunca más. Es cuando. 
 
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- UN ADAGIO - “La felicidad es estar bien con uno mismo, con nuestra consciencia y el prójimo.” / (AMLO)
 
 
 


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