EL COMEJÉN…T

Los Milagros de Santa Cachucha


Óscar Ariel Escalante Zapata

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En un rincón abandonado del estado, más lejos de donde zurró el conejo, olvidado por los tres órdenes de gobierno, existe el pueblo de 'Santa Catalina de Jesús', mejor conocido como 'Santa Ca-Chucha'.

Siguiendo la regla no escrita de los pueblos, en el centro se ubica la iglesia en honor a 'Santa Cachucha, la cual es adorada por beisbolistas y gorrones del lugar.

Se le considera muy milagrosa ¡y cómo no! Si alejada de los apoyos gubernamentales, ¡la gente vive de puro milagro!; sin embargo, cada gremio tiene su santo.

Por ejemplo: los tragones idolatran a San Guchón, aunque no haya mucho que tragar, y hasta los que agarran 'tragando rebanadas de aire,' están en esa sociedad.

Los cocineros del mercado: 'Elmer Cado', ubicado a un costado de la iglesia y a donde acuden a diario, tragones y gorrones, honran a San Cocho, y los taqueros de cabeza, al igual que los feos, a San Antonio.

Las verduleras alaban a San Ahoria, los fruteros a San Día, los sastres a San Forizado, los mosquiteros a San Cudo, los pajareros a San Ate, los cerrajeros a San Pedro, los limpiadores de baños a San Itario, los refresqueros a San Gría, los peluqueros a San Son, los hueseros y los políticos a San Carrón, y los dulceros a San Turrón, Los futbolistas aclaman a San Bombazo, los corredores a San Cada, los luchadores a San To, los fisicoconstructivistas, también a San Son, los teporochos a San Buca, y cuando se ponen 'hasta las chanclas' a San Dalia, al igual que los chancleteros.

Los bicicleteros veneran a San Goloteo, los enanos a San Tanón, los zambos a San Bito, los músicos a San Tana y a la Santa Nera, y los bailadores a San Pascual Bailón y a San Dunga. Los enfermos agradecen a San Atorio, las embarazadas a San Tiago Tuhijito, los donadores a San Gregorio, y los que padecen de las vías urinarias, a San Jasmeo, San Tolomeo y San Telorino Rico.

Los abogados fanatizan a San Guijuela, los reos a Santa Martha Acatitla y también cargan su San Benito, los delincuentes a San Guinario, los antipáticos a San Grón, los peleoneros a San Quintín, los perros a San Bernardo, los que sostienen relaciones extramaritales a San Chito, y así llegamos a San Seacabó.



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