LÍNEA ECONÓMICA

Robles y la Estafa Maestra


Javier Lagunas

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El caso de Rosario Robles Berlanga, acusada por la Fiscalía General de la República (FGR) como una de las principales involucradas de la "Estafa Maestra", podría ejemplificar la forma en que el poder puede corromper a quien se creía o se presumía honesto. Por supuesto, hasta que no exista una sentencia judicial al respecto, la ex secretaría de Desarrollo Social puede presumirse inocente de los cargos, sin embargo, es preciso señalar que pocos creen o creemos lo sea por comisión u omisión del uso indebido de recursos dentro de la investigación por el fraude en contratos con distintas universidades del país. La Auditoría Superior de la Federación ha observado 7 mil 700 millones de pesos de los ejercicios presupuestales de Robles a su paso tanto por la Sedesol como por la Sedatu, tales señalamientos apuntan a la "fabricación" de expedientes y falsificación de firmas para justificar el desvío; es decir, todo un entramado presuntamente encabezado o por lo menos tolerado por la ex funcionaria federal quien, de militante de la izquierda cuya visión primaria es pugnar por la mejora de la mayoría, por un ejercicio gubernamental transparente y con sentido social mediante una actuación honesta, pasó a beneficiarse, hasta ahora presuntamente, de los recursos a su cargo mediante triangulaciones y artimañas propias de la delincuencia de cuello blanco, y cuando se ven exhibidos se indignan falsamente.

GASTO TONTO

Destinar un millón de pesos para restaurar o retocar los cuadros de la "galería" de ex presidentes municipales de Centro es, por mucho, una ordinariez inaceptable aún para Evaristo Hernández Cruz y eso es bastante decir. Tal decisión, nos remite a la nota que ha circulado por el mundo, donde el recién nombrado presidente de Ucrania advirtió a sus colaboradores: "No cuelguen mi foto en sus oficinas. No soy un ídolo ni un ícono. Cuelguen las fotos de sus hijos y mírenlas antes de tomar cada decisión".

Pero el alcalde centreco no ve ni oye, soberbio, ególatra y ocurrente mal dirige la comuna a capricho con las funestas consecuencias padecidas por la ciudadanía a diario. Retocar los rostros de quienes encabezaron el municipio es un gasto tonto, chabacano y pueril. O cada uno paga la restauración de su imagen, o que se retiren los retratos y punto.



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