ANALISTA

La delgada línea de la Ley


Óscar Gómez Cruz

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Los seres humanos somos gandallas y abusivos por naturaleza. Si usted pone a dos bebés a crecer sin guía, educación y consecuencias, el más fuerte abusará del más débil.

La clave está en las consecuencias. Y a veces se pisa un terreno muy delicado entre lo justo y el abuso, tratando de poner orden o buscando combatir el agandalle, por parte de aquellos que al ver que no hay consecuencias por sus actos lucran, extorsionan, delinquen y dañan a la mayoría.

Ese terreno delicado al que me refiero, tiene una delgada línea. Aquella que al cruzarse en nombre del "bien" se convierte en un mal más preocupante.

Las tragedias más grandes de la Historia sucedieron en nombre de lo que alguien, en aquel momento, consideró como bueno, justo y necesario.

La modificación del Código Penal, que eleva las penas contra la extorsión a través de bloqueos a accesos en instalaciones u obras privadas o públicas en Tabasco, fue publicada el miércoles 31 de julio en el Periódico Oficial del Estado, por lo cual, a partir del jueves 1 de agosto, entró en vigor para su aplicación por las autoridades.

Evidentemente busca terminar con años de abuso por parte de grupos que han extorsionado a PEMEX, para permitirles acceder a pozos petroleros.

El Proyecto de la Refinería de Dos Bocas es una prioridad para el Presidente de México, y resulta evidente que, ante la realidad de años vivida en Tabasco, esta Ley busca quitar una traba más para su realización.

Pero abre la puerta a una realidad política que, en nombre del orden y el bien común, pone en manos de servidores públicos en un país tremendamente corrupto, una dosis importante de autoritarismo y de posibles abusos ahora escudados por la Ley, dejada al criterio de quién sabe quién.

Este tipo de leyes son controversiales, no por lo que buscan componer, sino por la puerta que abren y que, al no existir un verdadero orden sistémico, descomponen más.

Ahí está la "Ley Bala" en el estado de Puebla, como un ejemplo claro.

Nadie puede estar de acuerdo con que se permitan bloqueos que perjudiquen la vida diaria de las personas afectando su tiempo, ingresos, salud y sobre todo, no se puede apoyar el hecho que criminales escudados en la "libertad de expresión" extorsionen, agredan, dañen y afecten a la autoridad y a particulares; pero sin lugar a dudas, sin una reforma real y tangible de la realidad de corrupción e impunidad que priva en los ámbitos gubernamentales de nuestro país, esta reforma de Ley, bautizada popularmente como "Ley Garrote", representa una delgada línea que veremos en qué termina..



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