INVITADO

Hora de recordar que la ley es dura


Mouris Salloum George

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EL PODER JUDICIAL TIENE QUEDE MOSTRAR QUE LA LEY Y LA JUSTICIA EXISTEN.
 
“Tenebroso, oscuro, maligno”. En la mitología mexicana, esos tres feos atributos se le enjaretan al tecolote.
 
Lo peor es que, cuando el tecolote canta, el indio muere/ dicen que no es cierto/ pero sucede.
 
¿Está sonando el canto del tecolote contra los profesionales de la corrupción en México? En todo caso, la República amorosa puede seguirlo siendo, pero uno de los tres Poderes de la Unión, el Judicial, tiene que demostrar que la Ley y la Justicia existen en este país.
 
Del delito de cuello blanco a la Economía Criminal Desde que, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, se reformó el Código Penal Federal para despenalizar los delitos financieros como no graves, la feria del saqueo de las tesorerías públicas sentó sus reales.
 
A propósito, cuando se legislaron más recientemente nuevos tipos penales, como el de la delincuencia organizada, la opinión pública ha venido observando que una de las omisiones más acusadas es el combate al lavado de dinero.
 
El blanqueado de dinero requiere de una ingeniería financiera altamente sofisticada, que no está al alcance de la delincuencia común. Es una práctica reservada a mandos superiores del sistema de banca y crédito, de los operadores de Bolsa y administradores de casas de cambio. Se habla entonces de los delincuentes de cuello blanco, que han instituido en México la Economía criminal.
 
Las asociaciones público-privadas para la corrupción. En el caso de las perversas asociaciones público-
privadas, necesariamente aparecen implicados funcionarios gubernamentales. La corrupción, según investigaciones recientes, tiene un costo para los contribuyentes cautivos y para la sociedad en su conjunto, de más de un billón de pesos al año.
 
Cuando fueron del dominio público los resultados de esas investigaciones, algunos colegios nacionales de contadores públicos sacaron a balcón la existencia de un gran número de empresas fantasma.
 
Más de 8 mil empresas fantasma; botín: 355 mil millones de pesos Según esas fuentes, existe un club nacional de bribones que inventa aquellos membretes, cruza entre sí operaciones contractuales, comerciales y financieras con el fin de lograr licitaciones públicas o por invitación, emiten facturas falsas para evadir el fisco -al que además le exigen devoluciones de impuestos, como el del Valor Agregado- y giran el producto del hurto por los paraísos fiscales que en el mundo son y están. Ahí se incuba, pues, el lavado de dinero mal habido.
 
Recientemente, la titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Margarita Ríos-Farjat reveló que, a un corte de 2014 a junio de 2019, se detectó la existencia 8 mil 240 empresas fantasma cuyas transas montan unos 355 mil millones de pesos.
 
La funcionaria precisó: No es todo el universo; es sólo una parte del universo.
 
Odebrecht, Caja Libertad, la Estafa maestra y más La hasta noviembre de 2018 omisa Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ha dado señales de que no está para asumir actitudes complacientes con los criminales de cuello blanco.
 
Todo lo dicho viene a tema en ocasión de que los trapos sucios están saliendo a airearse a pleno sol en los casos Odebrecht, la Caja Libertad y, sobre todo, de la coloquialmente llamada Estafa maestra, en la que la protagonista es la ex maestra de Economía de la UNAM, Rosario Robles Berlanga.
 
No asumimos juicio de valor al respecto. Sólo decimos que queda en la instancia jurisdiccional atender y resolver en consecuencia.
 
Se ha abierto, pues, la Caja de Pandora de la corrupción en México. Contrario a la leyenda, no aparecen sorpresas. Todo era ya un secreto a voces. La pregunta obligada es, si el Poder Judicial de la Federación optará, conforme la subcultura de “usos y costumbres” por una operación garantista en favor de los justiciables, o recordará que La ley de dura, pero es la ley. Vale tanto o más que el Derecho de Amparo, convertido ahora en la industria de la impunidad.


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