ANALISTA

Parálisis por análisis


Óscar Gómez Cruz

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¿Cuántas veces en su vida personal o profesional ha dejado pasar oportunidades, debido a analizar "de más" la o las situaciones?

No estar seguros de contar con toda la información necesaria, ni de controlar todas las variables alrededor de una decisión es la regla, no la excepción.

La formación técnica nos enseña a contar con un método para recopilar información relacionada con objetivos inicialmente determinados, mismos que pueden ser distintos al final del proceso de dicho análisis, pasando por una síntesis y empleando los datos más útiles para el diseño de un plan, un proyecto o una política pública.

El siguiente paso es la implementación. Aquí las variables y elementos a controlar se multiplican: personas y su desempeño, presupuestos y su eficaz aprovechamiento, procesos y el apego a ellos apoyados con tecnología, que permite el procesamiento de datos para ser convertidos en información que facilite la administración y el posterior control de todo el proceso de la tan compleja implementación de cualquier proyecto privado o público.

Caer en parálisis por análisis cuesta mucho dinero, y en ocasiones es peor que no actuar, por el costo de oportunidad y por externalidades como dar la posibilidad a la competencia de avanzar con un producto o marca y en el sector público, de retener recursos para inversión, y con ello limitar la economía local para que ésta siga con su efecto multiplicador en empleos, atracción de inversiones en industrias relacionadas y en la generación de condiciones que favorezcan la competitividad.

No se trata de aventurarse a comenzar algún proyecto sólo porque se le tiene "fe" a las ideas. Resulta absurdo. Se trata de pasar por un proceso ordenado de Análisis, Síntesis, Diseño e Implementación, que en cada etapa culmine con la evaluación de cada fase, para redireccionar el rumbo cuando sea el caso o para tomar las decisiones pertinentes. La parálisis por análisis no significa ni cautela ni inteligencia. Significa inseguridad y obsesión por la perfección, que sobra decir, es una mera ilusión, tanto en nuestra vida personal como profesional.



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