VECTOR X

Gobierno: reacción y comunicación


Luis Antonio Vidal

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Envueltos en el fino celofán de la 4T, sabedores de la fuerza electoral recibida sin objeción alguna del pueblo bueno y sabio, los gobiernos de Morena promueven la transformación con calzadores y a empujones, como quien despeja un terreno en breña a punta machetazos.

Vemos entonces cómo proyectos como la Refinería o decisiones de gobierno como la racionalidad en el gasto público encuentran resistencias sociales por falta de comunicación profesionalmente asertiva, diría el sabihondo.

Los desacuerdos políticos son naturales, vaya, hasta necesarios, en una sociedad multicolor donde las minoritarias voces de oposición sirven para legitimar iniciativas cuya realidad es inobjetable por la poderosa aplanadora del morenismo gobernante.

Sin embargo, pese a tener eso que llaman bono democrático, los gobiernos surgidos de la corriente lopezobradorista caen en la provocación de sus pocos opositores. No accionan, reaccionan. Digamos, se trata de una política reactiva, sin más contenido que el cliché del interés supremo del caudillo.

El escándalo a priori de lo que ocurrirá hoy en el Congreso local, donde se reformarán diversas disposiciones del Código penal para endurecer el castigo a bloqueadores de obras públicas y privadas, es consecuencia de una errática hoja de ruta política, de previsión de escenarios, de manejo de crisis.

Se aprobará por la fuerza mayoritaria, pero el efecto mediático del asunto seguirá abollando esa aura morenista, sólo porque no se contienen reacciones ni se justifican acciones.

Un pueblo bien informado, dijo alguna vez mi compadre Zabludovsky, es un pueblo bien gobernado. Buen gobierno es el que bien comunica; el que nada teme, nada tiene que ocultar.

Mejor aún, es aquel que comunica, convence, justifica, legítima y previene. En fin.

La Morralla

En la UJAT los maestros se truenan los dedos porque saben que el rector José Manuel Piña no les cumplirá sus prestaciones de fin de año. ¡Que lo esculquen! *** También en el Tec de Villahermosa se vive en la ratería. Adquisiciones amañadas sangran la institución. Nadie hace algo, vil pillería *** Hasta el jueves.



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