PALACIO NACIONAL

AMLO: ni un estornudo


Alejandro Lelo de Larrea

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Ayer, surgió de nuevo el tema de la salud del presidente Andrés Manuel López Obrador, al realizarse su conferencia de prensa 162. Son ininterrumpidas. Sólo las tuvo que suspender tres días en diciembre y dos en semana Santa.

En esas 162 mañaneras, a AMLO jamás se le ha visto resfriado. Ni un estornudo. Ni leve tos. El promedio de duración de cada conferencia es de una hora y 27 minutos. Prácticamente nunca se ha sentado. Viaja por carretera, a veces más de 15 horas en fines de semana. En sus mítines y eventos públicos, son horas de pie: hace recorridos, saluda gente, da discursos.

"Si tuviera un problema considerable en la columna (como dicen algunos) no soportaría una misma posición y los dolores por 'radiculopatía' serían insoportables", dice un médico consultado, quien fue director de las unidades de urgencias y terapia intensiva de dos de los más importantes hospitales privados de México.

"Yo estoy muy bien de salud. Ya es de dominio público, tuve un infarto, salí bien… Hay muy buenos médicos en el país, buenos especialistas. Si se atiende el infarto y si se es cuidadoso con la alimentación, hacer el ejercicio, las pastillas –porque es como un coctel diario para estar tranquilo–, está uno bien, vuelve uno a nacer; es decir, retoma uno todas las actividades", dijo ayer AMLO tras la pregunta de su estado de salud.

El infarto de López Obrador ocurrió en diciembre de 2013. "Se resolvió bien. La colocación de 'stents' (dispositivos para desobstruir las arterias que llevan la sangre al corazón, comúnmente las coronarias) fue exitosa. Resuelta por cateterismo y angioplastia. Se ha recuperado al 100%. Procedimientos, así tienen mínimo una garantía de 10 años. ¿Dónde está la gravedad de esos que luego hablan? No hay tal". Así concluye el médico consultado.



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