PALACIO NACIONAL

Ministra 4T resultó muy ‘fifí’


Alejandro Lelo de Larrea

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Si fuese el caso de alguno de los ministros "fifís" designados en la etapa neoliberal no sorprendería. Aunque también enfadaría tal despilfarro de recursos públicos. Pero por tratarse de la ministra designada por la 4T resulta una muy molesta contradicción. Evidencia, engaño, simulación.

Se trata de Yasmín Esquivel Mossa, propuesta en marzo pasado por el presidente López Obrador para ocupar el cargo de ministra. Ratificada gracias a la aplastante mayoría de Senadores de la 4T.

Esposa de José María Riobóo, el empresario constructor amigo de AMLO, Esquivel Mossa resultó más "fifí" que los otros ministros. Bueno, excepto el presidente de la Corte, Arturo Zaldívar, quien también engañó a López Obrador con el cuento de la absoluta austeridad en el Poder Judicial.

A Esquivel no le agradó la sencillez de la oficina que heredó de la ministra (hoy en retiro) Margarita Luna Ramos, y ordenó una lujosa remodelación, aprovechando este período vacacional. Empezó por aumentar el grosor de las puertas. Solicitó adquirir muebles lujosos: sillones de piel, libreros y escritorios de caoba. Piso, baño y aire acondicionado nuevos. Contraste con el otro ministro de la 4T, Juan Luis González Alcántara (designado en diciembre): dejó su oficina tal cual la tenía José Ramón Cossío, su predecesor.

En lo que sí coincidieron es en las altas remuneraciones y prestaciones: más de 600 mil pesos al mes gana cada uno de los 11 ministros. No podría ser de otra forma, pues Zaldívar pone el mal ejemplo: vehículos blindados para él y familiares, gastos de representación, gasolina, comidas, vehículos oficiales, secretaria. Todo un Estado Mayor.

La Suprema Corte tiene de austeridad sólo el cuadro de Benito Juárez en el Salón de Pleno.



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