TELÉFONO ROJO

Gobernadores hijos y entenados


José Ureña

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Los gobernadores empiezan a entender al gobierno federal.

Mitad humor, mitad realidad -y no sin cierta incomodidad-, se auto dividen en dos segmentos: los socios y los entenados.

Los primeros también son identificados como hijos políticos.

Son, naturalmente, quienes durante mucho tempo han jugado con Andrés Manuel López Obrador tanto en sus movilizaciones iniciadas en los ochenta como en su campaña presidencial de 2018.

En ellos destacan los mandatarios emanados de Morena, creación personal suya.

Se conocen:

En funciones están la capitalina Claudia Sheinbaum, el tabaqueño Adán Augusto López, el chiapaneco Rutilio Escandón y el veracruzano Cuitláhuac García.

Y por entrar hay dos en ruta: el poblano Miguel Barbosa y el baja californiano Jaime Bonilla.

Para ellos hay, valga la paráfrasis a Benito Juárez, mucha gracia, elogios discursivos y respaldo político, y por supuesto justicia.

 

JUSTICIA SIN GRACIA

Los demás son los entenados. Con ellos hay menos gracia y algo de justicia.

Traducido a praxis política: reciben un trato civilizado, algunos reconocimientos y apoyo económico en base a proyectos por interés propio o tras larga labor de convencimiento.

Son, para mayor identidad, quienes al comenzar el sexenio recibían rechiflas y abucheos hasta la protesta de la Conago.

Algunos debieron salir a protestar.

Pongamos tres botones en el aparador casi en orden de inconformidad: José Ignacio Peralta (Colima), José Rosas Aispuro (Durango) y Enrique Alfaro (Jalisco).

A todos, pero sobre todo a los adoptivos, les ha costado acercarse, establecer amistad y negociar acuerdos, pero han encontrado el modo de acarrear beneficios para sus entidades.

Piden hasta convencer.

Con una salvedad, según un sondeo realizado con más de una decena de ellos: el tabasqueño prima los proyectos de su propio interés y para ellos son los mayores recursos.

¿Cuáles son sus prioridades?

La nación los conoce: la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucía y el Corredor Transísmico.



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