LOS DARDOS DE BRACHO

Dardo maya


Carlos Bracho

Lecturas: 730

Al ver lo que está sucediendo en nuestro México, al leer lo que los medios de difusión impresa publican, al enterarme de lo que la gente comenta, me doy cuenta de las diferentes maneras y formas de ver la realidad que nos circunda, realidad que para unas personas es mala y destructiva, para otras, dicen, con la esperanza en el rostro, que el tiempo traerá mejores condiciones; contradictoria situación la que impera en la sociedad civil, pero así, crudamente, está presente en todos los órdenes de la vida diaria: blanco y negro, negativo y positivo.

Unas personas comentan que es un error tratar de construir el Tren Maya, que la gasolina sigue subiendo de precio, y que a pesar de la GN, los crímenes, los robos de autos, los asaltos en las calles, los robos a las casas habitación, siguen estos delitos a tambor batiente, y con rabia dicen que muchos criminales más tardan en entrar a la comisaría de la Policía, que en salir al poco rato como si nada hubiera pasado. Y ante estos sabios comentarios, poco puedo decir en defensa de las campañas oficiales que contra estos delitos se ha implementado.

Hay más: también las razones que esgrimen muchos especialistas de la UNAM y de otras instituciones superiores, acerca del plan que existe para construir el Tren Maya son razones de peso, razones que indican todo el mal que causaría a los lugares sagrados de las etnias que en esa zona han habitado por siglos, y el mal irreversible que caería como bomba sobre los sitios emblemáticos; sabemos que el turista nacional o internacional prefiere caminar, marchar, hacer recorridos a pie para contemplar los árboles, las plantas, los vuelos de los pájaros, el ruido de la selva, la belleza de la flores, respirar aire puro, y dicen, que con el Tren se "mataría" esta maravillosa oportunidad de convivir plenamente con la naturaleza.

O sea que no tengo a la mano ninguna objeción a los argumentos sólidos de tantas y tantos organismos que cuidan de que el mundo no se precipite al vacío por la falsa idea de la modernidad. La moneda está en el aire. Vale.



visitas